Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 474,
Edición 1ra. de Oct. del 2007, R.D.

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El eterno Che

Nazarina Díaz Villafaña

Cuarenta años han pasado desde aquella mañana del lunes 9 de octubre de 1967 en la que fue asesinado Ernesto “Che” Guevara de la Serna. Lo cual ocurrió dentro de una escuela, escenario simbólico desde donde impartió a la humanidad su más elocuente lección de heroísmo.

Che Guevara nació en Rosario, Argentina el 14 de junio de 1928. Desde la infancia sufrió de un asma crónica que lo acompañaría por siempre, lo cual no fue un obstáculo para desarrollar una vida activa y productiva en diversas áreas.

En diciembre de 1951, antes de finalizar su carrera de Medicina, emprendió su primer viaje por varios países sudamericanos; regresando a Buenos Aires en agosto de 1952, donde se gradúa de médico y reinicia el recorrido por otras tierras latinoamericanas. Ambos viajes incidieron en que él tomara conciencia de la necesidad de luchar para lograr la justicia social de nuestros pueblos.

Estando en México conoce a Fidel Castro y al grupo de revolucionarios cubanos del Movimiento 26 de Julio, que se preparaban para ir a Cuba a reiniciar la lucha armada contra la tiranía de Batista. Es así como El Che formó parte de la expedición del yate Granma, en calidad de teniente médico, desembarcando el 2 de diciembre de 1956 en Cuba, e iniciándose la lucha guerrillera en Sierra Maestra.

De los integrantes del Ejército Rebelde, Che fue el primero que fuera jefe de la nueva columna que se formó y ascendido a comandante, dirigiendo con éxito muchos combates.

Designado a marchar hacia el centro de la isla de Cuba al mando de una columna invasora, desarrolla una importante campaña militar que terminará con la toma de la ciudad de Santa Clara, determinante para el triunfo revolucionario el primero de enero de 1959. Gracias a su trabajo re-volucionario, Che se convirtió en uno de los dirigentes más significativos, con un gran prestigio y popularidad.

En noviembre de 1966 ingresó a Bolivia para iniciar la creación del Ejército Nacional de Liberación Boliviano con la finalidad de luchar contra la tiranía existente en ese país.

Perseguido por fuerzas militares, Che fue herido y capturado en el combate de la quebrada del Yuro, el domingo 8 de octubre de 1967, y al siguiente día, el gigante de Ñacahuasu fue asesinado en el interior de la escuela de La Higuera.

Tras cuatro décadas de su desaparición física sus ideales permanecen vigentes, proyectándose hacia la eternidad.

En memoria del guerrillero heroico, el eterno Che, escribí un poema titulado “Amor de Guerrillas”, el cual reza así:

Fue al amparo del regazo/
de una luna solidaria/
que en insondables mares/
busqué el rastro de tu rostro/
cincelado sobre el agua./
Una militante canción de metrallas/
le anunció a la rebelde espera /
aquella insurgente llegada./
Ojos cayeron cautivos/
en la guerrillera emboscada/
de la heroica mirada./
Día a día /
esparces focos/
en selvas y cordilleras/
en procura de liberar masas./
Noche a noche/
obtienes gran victoria revolucionaria/
al lograr el estratégico objetivo/
de la toma de mi ser.