Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 475,
Edición 2da. de Oct. del 2007, R.D.

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EDITORIAL
El cooperativismo:  una materia pendiente del estado Dominicano 

Un intelectual ex Presidente afirmó y se repite muchísimas veces que “el estado dominicano nació insolvente”.

Esa insolvencia parece ser no sólo económica, sino también de ideas y de entendimiento de quienes han administrado y gobiernan el estado, en cuanto a aplicar la fórmula clave para sacar a la población o colectivo nacional de la secular pobreza en que han estado y siguen postrados amplios segmentos sociales.

La fórmula clave a aplicar para mejorar la calidad de vida del dominicano común y corriente se plantea con la siguiente ecuación: educación cooperativa + organización social = a bienestar colectivo.

En este país existen muchísimas organizaciones sociales de las más diversas expresiones, pero pocos de sus miembros conocen la filosofía ni se han ejercitado en la práctica  del cooperativismo.

Por eso tenemos que deplorar que en octubre, que es el mes del cooperativismo dominicano, no se ve ni se siente ninguna acción del gobierno dirigida a sensibilizar y a forjar conciencia en la población acerca de la importancia del movimiento cooperativo.

Producto de esa indiferencia del estado respecto a la promoción que debe hacer de la filosofía y práctica del cooperativismo, la mayoría las organizaciones cooperativas existentes crecen o se desarrollan de forma muy  lenta.

¿Por qué no se imparte en los centros de enseñanza públicos y privados,  y  desde los primeros niveles educación cooperativa?.

Esa es una materia pendiente del estado Dominicano fundamentalmente con los sectores sociales más vulnerables a permanecer o a engrosar los niveles de pobreza.

Creemos que esa asignatura- educación cooperativa, repito- tiene que enseñarse con suficiente rigor y seriedad, de manera que los futuros ciudadanos comiencen desde las más tiernas edades a conocer, a practicar y a internalizar el concepto cooperativo.

Así y sólo así se crean las bases necesarias para la construcción de ciudadanos solidarios, organizados, ahorrativos, previsores y con firme confianza en su futuro.

Formando ciudadanos con esas condiciones nos pondríamos más  cerca de alcanzar el mundo mejor o la sociedad más justa que todos soñamos.