Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 475,
Edición 2da. de Oct. del 2007, R.D.

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Chistes y anécdotas

Cosas de Jaimito
El profesor repartiendo las notas:
Luisito un diez, Pedrito un ocho.
Juanito un seis, Jaimito un cero.
Oiga profesor, ¿Y por qué a mí un cero?
Porque has copiado el examen de Pedrito.
¿Y usted cómo lo sabe?
Porque las cuatro primeras preguntas, están iguales, y en la última pregunta Pedrito respondió: "Esa, no me la sé" y tu has puesto: "Yo tampoco".

Sigue Jaimito
Entran 2 chicos al aula, y la maestra le dice a uno de ellos:
Alumno, ¿por qué llegó tarde?
Es que estaba soñando que viajaba por todas partes, conocí tantos países, y me desperté un poco tarde.
¿Y usted, Jaimito?
¡Yo fui al aeropuerto a recibirlo!

Adios fea
Estaba un borracho en una esquina, cuando una mujer pasa caminando, el borracho la observa y le dice: ¡Adiós fea!
La mujer indignada se da media vuelta y le dice:¡Borracho!
El borracho con una sonrisa le dice:
Sí, pero a mí, mañana se me pasa.

Ahí va un tanque
Un par de borrachos caminaban por la banqueta, cuando pasa junto a ellos una señora gorda muy gorda, y uno de ellos le dice al otro:
¡Mira, ahí va un tanque!
La señora lo escuchó y le soltó un bolsazo en la boca, y el otro agrega:
¡Y es de guerra!

Una ballena
Hay un borracho frente a la playa y grita desesperadamente:
¡Una ballena, una ballena!
Y todas las personas salen de la playa, luego viene el salvavidas, y pregunta:
¿Dónde, dónde está la ballena?
Y el borracho le dice:
No chico, es que se me cayeron dos botellas de ron, ¡y una va llena!

Cornudos
Estaban dos hombres en el cielo y uno le pregunta al otro:
¿Y vos de qué moriste?
Congelado, ¿y tú?

De la risa.
¿Cómo que de la risa?
Sí, es que yo pensaba que mi esposa me estaba engañando con otro hombre, entonces un día le dije que iba a salir por 2 días, pero cuando me fui, regresé ese mismo día para ver si la atrapaba con el otro hombre. Cuando llegué, busqué por toda la casa y no encontré a ningún hombre. Dándome cuenta del error que había cometido empecé a reír y reír hasta que morí.
¡Bruto, si hubieras buscado en la nevera nos hubiéramos salvado los dos!

Vecinas
Estaban dos vecinas y una le dice a otra:
Ay vecina, me da mucha pena que mi gallina haya destrozado su jardín.
No se preocupe, dice la otra, porque mi perro acaba de comerse su gallina.
Menos mal, dice la primera, porque mi coche acaba de matar a su perro.