Esclareciendo la muerte de una niña por Encefalitis
•Nazarina Díaz Villafaña
Desde hace unos días entre los francomacorisanos se han expandido ciertos rumores en relación a las causas del fallecimiento de una menor en el sector suburbano de Madeja. En solidaridad y respeto a la desconsolada pena que están padeciendo los familiares afectados por esta tragedia, la cual ha crecido por las desinformaciones que en torno a lo acontecido han circulado, optamos por no publicar sus identidades.
Con la intención de arrojar luz sobre este caso y de transmitir un mensaje educativo a nuestra población, presentamos algunos datos sobre la encefalitis viral, enfermedad que le ocasionó la muerte a la indicada criatura. Para tales fines solicitamos la colaboración del Dr. Rafael Santos Báez, médico pediatra, quien nos suministró importantes informaciones en relación a este mal.
La encefalitis viral es un proceso no supurativo del parénquima cerebral asociado casi siempre a inflamación de las meninges, con un amplio margen de manifestaciones clínicas y patológicas. Se pueden dividir en encefalitis primarias por afección inicialmente cerebral y encefalitis secundarias con complicaciones sistémicas.
En la mayoría de las encefalitis no se conoce el agente patógeno y en las que se llega a identificar, un 80% es producido por enterovirus y en menor proporción se encuentran arbovirus, virus herpes y virus paratifoideo. Influyen diferentes factores como el clima, la región geográfica, relación con animales, condiciones sanitarias, vacunación y factores patógenos virales. La transmisión se hace de persona a persona o por vectores (mosquitos y otros insectos).
Las manifestaciones de afección al sistema nervioso central son diversas y dependen del estado del enfermo y de la virulencia del germen, pudiéndose presentar de manera rápidamente letal, crónica y leve. Dentro de sus manifestaciones más frecuentes se encuentran: cefalea, hiperestesia, fiebre, nauseas, vómito, fotofobia, dolor de cuello, espalda y extremidades, alteraciones del estado de conciencia como confusión, estupor y coma, convulsiones tónicas o clónicas, irritabilidad, cambios en la conducta, alucinaciones, hipertensión endocraneana en el contexto de una enfermedad febril.
La mayoría de los pacientes se recuperan completamente con tratamiento médico adecuado y a tiempo. El pronóstico depende de la gravedad de las lesiones y de las características del afectado. Pueden quedar déficits intelectual, motor, psiquiátrico, epiléptico, visual y/o auditivo.
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