Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 476,
Edición 1ra. de Nov. del 2007, R.D.

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Cuaba, la singular nobleza de un río

•Julián Ulerio 1ra. parte

RIO CUABAEl camino parece difícil. Al subir a lo más alto  del farallón, la brisa fresca por un lado y la extraordinaria hermosura de los paisajes por otro, consiguen dejar sin efecto el desafió de la estructura pedregosa del empinado sendero.

Después de caminar cuesta abajo unos cuarenta minutos; por fin llegamos a donde seis caños de agua débilmente fluyentes, refuerzan un caño principal para definir la cabecera de un río que, desafiando la envestida de la ignorancia humana, se desliza por los montes escarpados del nordeste, hasta unirse a las sucias aguas del yuna, con una elongación serpentina de 46 kilómetros.

Una tristeza contenida nos embargaba; un no sé qué de indignación crecía en nuestro interior a medida que observábamos los múltiples pelados, que en las afóricas pendientes han sido causados por las manos del hombre.

Mas de treinta lamentables desmontes de mas de cincuenta tareas de área, son observados en plenas faldas de aquellas paredes otrora bellamente arborizadas, que  resultan imprescindibles para la sobrevivencia de este rió, que no solamente humedece a importantes campos de cultivos, sino que ofrece agua a una parte significativa de la población del nordeste.

Después de observar un impresionante charco, que al pie de una cascada de treinta metros de altura parece saludarnos, abandonamos a Naranjo Dulce Arriba para dirigir nuestro ascenso por las faldas montañosas del otro lado.