Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 477,
Edición 2da. de Nov. del 2007, R.D.

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La instrucción de los hijos según los consejos de Dios

Por el pastor: Marino Estrella.

(Deuteronomio 4:9)
Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien; las enseñaras a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

Los hijos regalo de Dios, son como una prenda de muy delicado cuidado.

Los hijos representan el fruto de la unión conyugal y expresión divina del principio de la propagación humana. Se requiere para con ellos un cuidado especial desde concebirlos hasta criarlos.

Si analizamos detenidamente los problemas que acontecen en todo el mundo, llegaremos a la conclusión de que, la mayoría de ellos tienen su origen en la familia.

Los hijos que hoy existen, en su mayoría, carecen de una paternidad responsable, y una adecuada formación.

Con mucha tristeza observo el deterioro familiar, la falta de control de los padres hacia sus hijos.

Nunca como ahora se había observado un desenfreno tan grande en la adolescencia y la juventud.

Nuestros niños, adolescentes y jóvenes, están inmersos en prácticas de drogas, alcoholismo, fornicacion, homosexualidad, delincuencia, satanismo, etc. Y los padres en su mayoría lloran su impotencia ante tal situación.

¿Cuál cree usted estimado amigo que es la causa fundamental?
Si bien es cierto que el mundo ha experimentado grandes cambios tecnológicos y científicos que pueden incidir positiva o negativamente en la vida de ellos, no menos cierto es que, en los hogares no se les está inculcando los principios divinos como Dios mandó que se hiciera con todas las generaciones.

Los hijos hoy están carentes de una instrucción conforme al modelo bíblico.

(Deuteronomio 6:6-7) declara el Señor:
y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos; y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

(Proverbios 22:6):
Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

(Efesios 6:4):
Padres criad a vuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor.

No siempre los hijos se dañan fuera del hogar, sino que, en la mayoría de los casos, la falta de una adecuada instrucción los inutiliza.

En la vida de los hijos intervienen cuatro círculos o ambientes que afectan de manera considerable su carácter. Estos son::
La familia, La escuela, La religión, La sociedad.

Durante el proceso formativo y evolutivo de los hijos, entran en competencia la familia y la sociedad; mayormente. Si en el hogar los hijos no reciben una dieta instruccional bien balan-ceada, la sociedad los arrebata con sus encantos perversos. Es por eso que; cada día tenemos que ver, leer y oír; tantas noticias escalofriantes referentes a niños, adolescentes y jóvenes.

Tragedias por doquier, que enlutan los hogares de padres que lloran impotentemente el fruto de su irresponsabilidad.

A los hijos hay que enseñarles derechos y deberes. Si no cumplen deberes, no los haga partícipes de privilegios, no premie sus desobediencias.

No les dé todos los gustos, pues hasta el amor fuera de justicia hace daño.

Enséñeles cómo deben conducirse dentro y fuera del hogar. La mejor herencia que les puede dejar no es una fortuna ni un título universitario, sino una buena crianza, aunque todo lo demás sea importante.

(Proverbios 20:11) declara que:
Aún el muchacho es conocido por sus hechos, si su conducta fuere limpia y recta.

(Hebreos 12:5-7) dice:
¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
Porque Dios al que ama, disciplina.

Si en verdad amamos a nuestros hijos, debemos disciplinarlos, pero con justicia, no abusando de ellos.

Es importante saber que, nadie puede dar una instrucción correcta, si no conoce y aplica los consejos de Dios, revelados en su palabra (La Biblia).

(Salmo 127:1) declara que:
Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.
Dios le bendiga.

Si desea ayuda espiritual, comuníquese al (809) 244-0836; con gusto le ayudaremos.