Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 477,
Edición 2da. de Nov. del 2007, R.D.

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Haitianos estafan comerciante; Pide perdón a Dios y aconseja no creer en brujería

Señor

José Olivares Tejada, ofrece declaraciones a EL JAYA.

• Leo Vargas Morillo

“Lo que le pasó a José le puede pasar a cualquiera que se cansa de trabajar y el dinero no le alcanza para ahorrar”, afirman amigos del comercianter José Olivares Tejada quien fue estafado y vulgarmente engañado por unos haitianos a quienes acordó entregarles 500 mil pesos para que se los convirtieran en 2 millones 600 mil pesos.

Con esta errada creencia de que le iban a cuadruplicar medio millón de pesos por dos millones 600 mil, el ingenuo y laborioso hombre visitó un centro de hechicería que operaban haitianos en el sector Vista al Valle.

 Olivares Tejada, de 74 años, quien reside en la calle Mario Baldera #26 del sector San Gerónimo de aquí, relató a EL JAYA que fue sonsacado por un tal Papito, chofer de camión de esos que viajan a Constanza a cargar vegetales... “ese fue el que me llevó donde esos brujos”. afirma.

 ¿Ha vuelto usted a verse con el tal Papito? -No señor, ese hombre desde que me llevó a visitar a esos haitianos, no se ha dejado ver de mí. ¡Y eso, que supuestamente era mi amigo!”.

-Cuéntenos, don José, cómo se inició el ritual:
-Bueno, luego que Papito y yo llegamos a la casita de los haitianos, Papito salió con uno de ellos dizque a comprar los brebajes para hacer el dinero.

“Luego regresaron con dos fundas negras que contenían varios frascos, velas y otras cuantas cosas. Me dieron una toma, me echaron unos polvos, me sedujeron y me mandaron a echarle un líquido negro a unas velas que estaban encendidas” explicó.

“Empezaron a cantar en lenguas raras, a bailar, brincaban echando cosas en el cubo, dizque haciendo el dinero”, narró Olivares Tejada.

“A lo último, llenaron la cubeta blanca, no se dé qué cosa y le pusieron arriba muchos billetes de mil, de quinientos y de cien pesos, y me dijeron: “así va a estar tu cubeta, llena como esta”.

Agregó que “en ese momento me metieron a un cuartito, le entregué el medio millón de pesos y al salir a la salita, junto a los otros haitianos, me dijo el jefe de ellos: “este señor se le ve que es un hombre serio; de los 500 mil solamente le vamos a coger 140 y le vamos a dejar 360 para que también le siga aumentando”.

“Es ahí cuando me entregan la cubeta amarrada y envuelta con un saco, y me dijo el jefe: papá, no la puedes desenvolver hasta tanto llegues a la casa”, dijo.

Olivares Tejada expresó que “yo salí contento y nervioso, loco por llegar a mi casa. Cuando llegué y abrí el cubo, sólo encontré ese peñón como de 15 libras, y ese trapo negro dentro”.

“Fue entonces cuando me dirigí a la Policía a poner la querella. Con un par de policías volví a Vista al Valle en busca de los haitianos, pero qué va, ya no estaban ahí los malditos”.

¿Don José de dónde sacó los 500 mil pesos que usted entregó a los haitianos?

-¡Ay mi hijo, tuve que hipotecar una casa propiedad de mis hijos, que heredaron de la difunta que era mi esposa”.

¿Y la Policía qué ha dicho del caso?
-Bueno, ellos lo que me dicen es que no visite a los haitianos, para que no se muden del lugar, porque esperan apresarlos.

Don José se pone la mano en la cabeza y dice: “ahora lo que me ha quedado es el compromiso arriba, estoy pagando intereses por el medio millón y creo que tendré que vender esta camioneta Tacoma que usted ve, pero la hija que tengo en New York, me dijo que me aguantara, porque me va a ayudar a hacer algunos pagareses para ver si puedo salir de este lío”.

Con voz entrecortada y con la vista perdida, exclamó: “me siento avergonzado de la torpeza que he cometido, muy en especial con mi familia y de la gente que a diario me pregunta ¿en qué fue que te metiste?

Don José afirmó, “yo le aconsejo a todo el mundo, que no crea en brujería, que se miren en mi espejo, que si alguien le propone algo semejante dígale que No. Y a Dios que me perdone por haber violado su ley, porque el que cree en Dios no puede estar pensando en diabluras, como en la que caí yo”.

Don José es un conocido comerciante del mercado municipal con mucho tiempo laborando en esa plaza pública donde se dedica a la venta de escobas, suaper, implementos de labranza y enseres del hogar.