Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 477,
Edición 2da. de Nov. del 2007, R.D.

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Capitana Raysa de la Cruz afirma muerte de agentes la fortalece en lucha contra drogas

• Pedro Fernández y Adriano Cruz Marte

Raysa de la cruz

Capitana Raysa De la Cruz Olivares

La capitana del Ejército Nacional Raysa De la Cruz Olivares, directora de la Dirección Nacional de Control de Drogas -DNCD- con asiento en esta ciudad, declaró que la muerte del sargento mayor Cristian Pereyra Rosario y del agente Eusebio Ventura Acosta “son muy lamentables, pero me fortalecen para seguir realizando con energía y total determinación el trabajo que nos han asignado”.

Andres hilario

Andrés Hilario, murio a tiros

“Ellos murieron en el cumplimiento del deber, sus muertes son muy lamentables y me fortalecen en la lucha contra las drogas, no nos intimidan, porque amo mi trabajo y vamos a cumplir la labor que nos han encomendado nuestros superiores”, afirmó De la Cruz Olivares a EL JAYA.

Agregó que “sabemos que la droga no se va a acabar, pero con la colaboración de la ciudadanía responsable y conciente de los daños que genera esta problemática, la vamos a controlar”.

De la Cruz Olivares declaró que “yo no tengo temor, soy de este pueblo, ando sin escolta y hago vida normal”.

Reveló que “familiares y allegados me aconsejan que consiga un traslado de San Francisco de Macorís porque esta ciudad es muy caliente, pero yo estoy a gusto aquí y mis superiores me apoyan y siguiré haciendo mi trabajo”.

Sargento

Sargento mayor Cristian Pereyra Rosario murio a tiros

Relato del hecho
Cuatro hombres murieron, entre ellos dos miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) mientras realizaban una trasacción encubierta de 300 gramos de cocaína y 30 libras de marihuana en el sector San Martín.

El hecho ocurrió en las primeras horas de la tarde del miércoles 21 de noviembre. Los muertos son el sargento mayor Cristian Pereyra Rosario y el agente Eusebio Ventura Acosta de la DNCD. Este falleció cinco días después a consecuencia de las heridas de bala que recibió, y los civiles Andrés Hilario Bello y Víctor Manuel Peña Reyes (ñego el coquero) involucrados en la transacción.

De acuerdo a los datos del suceso, el sub oficial policial adscrito a la DNCD Pereyra Rosario, en compañía de Ventura Acosta, había concertado el negocio con Hilario y su acompañante, pero cuando estos finalizaban la transacción en el interior de una yipeta Mitsubishi color gris, desde donde el agente anti drogas hizo una señal con las luces del vehículo para alertar sus compañeros, los dos hombres se percataron de la intención y al sentirse descubiertos casi presos la emprendieron a tiros contra los policías encubiertos.

En ese momento los agentes que vigilaban el área de la transacción al observar la señal emitida por el sargento Pereyra Rosario desde el vehículo y escuchar los disparos que se producían en su interior, rodearon a los dos hombres, los enfrentaron y los ultimaron a balazos en la cabeza y el pecho.

 En medio de la balacera fue herido en las piernas el motoconchista Victoriano Pérez Hidalgo (Víctor Cachaza) y otro hombre no identificado que escapó.

 En el interior de la yipeta que manejaba Pereyra Rosario fueron encontradas la pistola de reglamento del sub oficial, una Caranday 9 milímetros que Hilario Bello portaba con licencia de porte y tenencia de la Secretaria de Interior y Policía, 16 casquillos 9 milímetros, una balanza digital, 3 celulares y 300 gramos de cocaína.

Esa noche, desconocidos que cubrían sus rostros, armados de escopetas y pistolas colocaron obstáculos en la avenida Bienvenido Fuertes Duarte, incendiaron neumáticos, lanzaron piedras y dispararon contra los vehículos que transitaban por el lugar, obligando a los conductores a tomar vías alternas para dirigirse a diferentes pueblos del nordeste.

Peña Reyes residía en la calle 8 del barrio San Martín en tanto que Hilario Bello vivía en la calle Nino Rizek #169 del mismo barrio, donde se escucharon disparos y explosiones durante la madrugada del jueves, mientras decenas de hombres recorrían las calles exhibiendo armas de fuego.