Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 478,
Edición 1ra. de Dic. del 2007, R.D.

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
Teniente Amézquita, el oficial más temido del SS, respetaba a Colombiano Pérez

• Pedro Fernández

La plaza policial de esta ciudad fue una de las más activas del país, donde eran enviados los oficiales con mayor grado de criminalidad.

Desalmados, corruptos y hasta con problemas emocionales, dirigieron los departamentos de Robo y el Servicio Secreto durante la “Tiranía Ilustrada” de los 12 años.

Uno de esos oficiales fue el teniente Francisco Amézquita, quien vino a esta ciudad trasladado desde Santiago donde, protegido por el Estado, evadió una acción judicial en su contra por la muerte a palos de Luís Maria Álvarez (Boyoyo), cuyo cadáver fue encontrado amarrado con alambres de púas en esa ciudad norteña.

Desde su llegada a esta ciudad, el teniente Amézquita reclutó varios agentes entre los que se encontraba Mateo Rodríguez Núñez, (el bombero), mote obtenido por su condición de ex miembro del Cuerpo de Bomberos Civiles donde realizaba labor de caliesaje.

Las detenciones eran contínuas, la vigilancia en torno a los planteles educativos se estrechaba dia a dia, mientras las persecuciones y allanamientos de residencias se multiplicaban.

Durante ese período represivo fue asesinado Domingo Perdomo (Papi), al concluir una movilización en recordación a los mártires del 9 de enero.

Auxiliado por confidentes que operaban en diferentes barrios, Amézquita comenzó su labor deteniendo, golpeando y asesinando a dirigentes de izquierda como William Mieses, a quien mató a palos en el interior del cuartel.

Sin embargo, su actitud tosca, ruda y sus acciones cobardes de golpear a los presos a los que previamente esposaba, encontró resistencia en algunos de los jóvenes apresados como el caso de Luís Maria Colombiano Pérez, apresado a raíz del incendio que consumió las oficinas de la ODC en la calle Duarte, hecho reivindicado por el Movimiento Liberador 12 de Enero que dirigía Plinio Matos Moquete.

Colombiano Pérez fue esposado y al ser llevado ante el teniente Amézquita, el oficial le propinó una trompada en el pecho que provocó la caída del joven revolucionario al suelo, al tiempo que le decía…”Esto es para hombres”.

Colombiano se levantó como pudo y le respondió…”Yo soy un hombre, libéreme de las esposas para que vea”.

Esa actitud provocó la ira del jefe del servicio secreto quien, junto a sus subalternos, golpeó hasta la saciedad a Luis María, quien sin embargo no se amilanó y en todo momento mantuvo una actitud desafiante levantándose cuando podía o simplemente voceando a sus verdugos…. “Cobardes, peleen como hombres”.

Finalmente Colombiano Pérez fue enviado a la Fortaleza Duarte donde curó sus heridas y posteriormente fue condenado a pena cumplida en un juicio donde admitió su participación en el incendio al considerar que “la ODC servía a los intereses extranjeros y al gobierno criminal de Balaguer”.

La historia de Luís Maria Colombiano Pérez continuó con su participación en el secuestro a la agregada Norteamericana en el Consulado de Venezuela, tras lo cual salió del país junto a varios de sus compañeros, llegando a México desde donde viajó a Colombia a combatir junto a las FARC y cuando regresaba al país, según las informaciones obtenidas de manera extraoficial, fue raptado y desaparecido por la Agencia Central de Inteligencia.

Este joven revolucionario pasó a la historia como el único ante el cual el tenebroso teniente Amézquita adoptó una postura de respeto al no poderlo disminuir ni física o sicológicamente.

Tras su partida de esta ciudad, luego de los desmanes cometidos, el teniente Francisco Amézquita fue enviado como jefe del destacamento policial en Licey al Medio y tras su retiro desapareció del escenario político-militar y pese a las gestiones realizadas por los grupos revolucionarios por establecer su paradero, el mismo hoy en dia es un misterio.