Residencial Sofia El Tejar

Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 478,
Edición 1ra. de Dic. del 2007, R.D.

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EL JAYA CULTURAL

ENCUENTRO CON LA POETA LISSETTE RAMIREZ

Nazarina Díaz Villafaña • eljayacultural@gmail.com

En estas latitudes el espíritu humano se siente especialmente unido al divino cuando la nostálgica y a la vez esperanzadora brisa  navideña inunda la atmósfera. Y que mejor manera de afianzar este vínculo  que mediante el  deleite estético de una de las más excelsas manifestaciones del arte como  es la poesía.

San Francisco de Macorís ha sido terreno fértil para el surgimiento y trascendencia de fecundas y fecundos poetas. Dentro de la nueva generación de escritores que han asumido con propiedad el oficio de escribir se destaca, por su singular creatividad y calidad incuestionable,  la potente pluma  de la poeta Lissette Ramírez; a cuyo trabajo literario El Jaya Cultural  dedica esta entrega.

Al encontrarnos cara a cara recordé la legendaria metáfora de Franklin Mieses Burgos  “un redondo mar sin peces son tus ojos”. Pero, a diferencia de aquellos ojos, en los de ella habitan multitud de peces  sumergidos en su profunda mirada, que nadan en el torrencial fluido  de sus creaciones literarias. Su madre,  la maestra Noris Goris, se dedicó a cultivar la na-tural inteligencia de Lissette, logrando alfabetizarla a temprana edad y encauzar su interés por los estudios y la cultura en general.

Los 24 años de edad que apenas tiene se equiparan a 24 siglos a juzgar por la calidad de sus escritos. Su primer libro “Círculo Diurno” le mereció el Premio de Poesía Joven de la Feria Internacional del Libro en Santo Domingo 2005. Con su trabajo titulado “Enmendar la memoria” obtuvo el tercer lugar en el renglón de Poesía en la primera entrega del Premio Regional de Literatura Hilma Contreras en el año 2006.

Para Lissette Ramírez “la poesía es más que la simple rima y el triste o romántico verso.  Es reveladora, y a la vez fortalece nuestra vida. Quien quiera conocerse encontrará en ella un trozo de sí mismo; una ventana por donde entra la luz, una gota que humedecerá los labios. La poesía es lo que salva al ser humano. Es el legado de su pueblo y de su gente. Marca la ideología de un pueblo.” A su vez, califica el hecho de escribir como “un acto muy íntimo”.

En varios de sus poemas se percibe una insistente tendencia a hacer referencia de forma explícita e implícita a la muerte y a ciertas conductas autodestructivas de la especie humana. Pero, Lissette Ramírez es ante todo un ser en desarrollo, lo que implica de por sí la evolución de su trabajo como escritora. De ahí que en sus más recientes creaciones, en vías de publicación, se incorporen otras temáticas y nuevos enfoques.

Lissette Ramírez es una caudalosa fuente artística y es responsabilidad de todos sus compueblanos velar porque permanezcan potables y diáfanas las aguas de su creatividad.

Que nunca jamás nada ni nadie, ni siquiera ella misma, imponga cadenas a  su libre alma de poeta.

Y, personalmente, te deseo Lissette que  cada vez que tengas delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; por tu libre albedrío siempre escojas la vida y la bendición. (Deuteronomio 30: 15-20).

Para el disfrute de nuestros lectores presentamos uno de sus significativos  poemas titulado “Fuego verde”, incluido en su libro “Círculo Diurno”. Esta poesía está dedicada de forma especial a su madre, la maestra Noris Goris, quien como Pigmalión supo moldear a su talentosa Galatea.  Deleitémonos!

Fuego verde

Me sembraste junto a esos árboles
parecidos a secos pasadizos hacia el río.
Continúo recordándote
en el bosque de tu fuego
impenetrable,
sin residuos, con espíritu de exceso de animal.
Yo, como un cactus
deseándote,
murmurando tu hierba,
rogando tu humedad de lágrimas,
hundiéndome.
Te hablo, ¡qué miseria!,
no estás cerca de mí,
El fango,
el fuego en el fango,
en el fango yo anclada entre tu inmensidad.
Con raíces encendidas por la desesperación,
por toda la pasión de pretender ser carne,
me cosechaste junto a las piedras, junto al sueño...