Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 480,
Edición 1ra. de enero del 2008, R.D.

Noticias | Deportes | Artículos | Lectura | Clasificados | Editorial | Ediciones Anteriores

EDITORIAL
Las elecciones y el reto de los partidos

El 16 de enero se inicia de manera oficial la campaña política de cara a las elecciones del 16 de mayo.

Se elegirá al Presidente y al Vicepresidente de la República para los próximos cuatro años.

En la carrera por la presidencia se presentan nuevos rostros de dos de los partidos tradicionales y debutan otros dos candidatos de agrupaciones que buscan convertirse en opciones políticas diferentes.

El Dr. Leonel Fernández va por la reelección, Eduardo Estrella, de la Cuarta Vía, fue candidato presidencial reformista. Son nuevos Amable Aristy Castro, PRSC y Miguel Vargas Maldonado, PRD.

En este certamen electoral debutan el general en retiro Pedro De Jesús Candelier Tejada, Partido Alianza Popular (APP), y el Dr. Guillermo Moreno del Movimiento Unidad y Cambio (MIUCA).

Un anhelo extendido en la población votante es el reclamo de que se enfrente la corrupción en sus diferentes modalidades.

Ese reclamo lo justifica la necesidad de que el crecimiento económico que registra el país desde hace más de tres años, del que hablan los funcionarios del gobierno, tenga mayor impacto en las condiciones de vida del dominicano común.

Por la experiencia y percepción que tiene la gente sensata, las ofertas de los candidatos en el abierto mercado electoral, la promesa de castigar y evitar la corrupción le genera muy poco entusiasmo.

En realidad, esta ha sido una promesa infaltable en cada campaña.

Sin embargo, como este país es una especie de Reino de la Impunidad, la ciudadanía no sale del asombro al ente-rarse que el hallazgo de cada caso de corrupción en instituciones del Estado supera en cantidad al que había generado el escándolo anterior.

Los partidos son las instituciones en que militan los servidores públicos que se involucran en actividades de corrupción y deben contribuir a castigar y desalentar la comisión de tantos robos al erario.

Las organizaciones políticas tienen el reto de tutelar y monitorear el comportamiento del gobierno y de sus servidores, pues de lo contrario están apostando a que más temprano que tarde aparezca un verdadero castigador de la corrupción y redentor de las masas irredentas.