Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Viernes 09, de enero del 2009

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
La prensa jugo su papel en los 12 años de Balaguer

Fabio Goris Ricardo Rojas Espejo

Luis Fabio Goris

Ricardo Rojas Espejo

Francisco Calderon

-Tan pronto un periodista o ejecutivo de cualquier medio de comunicación emite con su nombre una opinión sobre un tema de interés público, ese profesional ingresa al clan de los parciales, no así  al de las “bocinas”, “comentaristas a sueldo” o butifarras de intereses oscuros o espurios.

“La imparcialidad” se convierte en  condición indigna cuando solo sirve para arropar mediocridades o  cobardías, de gente filistea que se avergüenza de certificar propios juicios, muchas veces expuestos  anaqueles traseros de burdos mercados de pulgas.

La parcialidad  no es pecado ni aun ejercida por un periodista o comunicador, siempre que se ejerza con decoro, valentía y en atención al ideal de bien común. ¡Pobres de aquellos que se esconden tras el manto de la imparcialidad periodística para inyectar veneno de perversidad!-(De: Hablemos de Etica, de Orion Mejia)

Por Pedro Fernández

Los incidentes de todas las naturalezas ocurridos en el curso de la dictadura ilustrada del periodo 1966-1978, obligaron a quienes ejercian el entonces difícil oficio de periodista, a jugarse la vida en cada teclazo.

La influencia politica de la época permitio a muchos aprovecharse de conyunturas especiales para cometer crímenes que posteriormente atribuian a grupos de izquierdas, a pesar de que todo el mundo conocia los autores de los mismos.

Agentes de distintos departamentos investigativos fueron utilizados como ejecutores de adversarios económicos de algún potentado “enllavado”, recibiendo a cambio ascensos o recompensas económicas.

La publicación de esos hechos con los detalles conocidos merecieron en más de una oportunidad la persecución a periodistas, la agresión a otros y el encarcelamiento de algunos.

Durante los 12 años de Balaguer, entre los más destacados periodistas pueden citarse a Ricardo Rojas, Rafael Hidalgo (El maloso), Altagracia Paulino, Luis Fabio Goris, Domingo de Jesús, Francisco Calderón, Nelson Abreu, Julio César Holguin, Mario Rodriguez y quien esto escribe, junto a los locutores noticiosos Amado Vásquez del Orbe, Edward Guzman, Marcial Luciano, César Bretón y Diego del Valle.

Ese grupo de hombres era responsable de llevar día a día los hechos noticiosos más importantes, teniendo que cargar muchas veces con agresiones, como las cometidas contra Edward Guzmán durante la transmisión de un reportaje sobre el cerco al Centro Universitario Regional del Nordeste, CURNE y la masacre que alli se produjo luego del desarme de un sargento del Ejército Nacional conocido como Nylon, quien antes de ingresar a esa institución fue “calié”,  ocurrido en las proximidades del club Policarpio Mora de Pueblo Nuevo.

Guzmán fue herido de un culatazo en la cabeza al igual que Luís Fabio Goris, provocando un escándalo que forzó  su puesta en libertad tras permanecer detenidos en la fortaleza Duarte.

Altagracia Paulino (Titi), una consagrada pe-riodista de la época debió abandonar la ciudad debido a lo intenso de la persecución, en tanto Francisco Calderón fue herido de un balazo por agentes del G-2 cuando el periodista indagaba sobre unas explosiones que se escucharon en la zona céntrica previo a una huelga convocada por grupos de izquierda respaldado por comerciantes y chóferes de esta ciudad.

 La publicación del informe sobre el “hallazgo” de 2 fusiles que alegadamente estaban enterrados en el patio de una vivienda en Güiza y que sirvió de excusa a los organismos de inteligencia del Estado para poner en prisión al destacado abogado Dr. Hector Peña Ramos, obligó a quien esto escribe a abandonar la ciudad siendo posteriormente detenido en Moca y trasladado al cuartel de esta ciudad donde estuvo 22 días bajo interrogatorio.

A los doctores Héctor Peña Ramos, Jesús Antonio Pichardo y José Amado Camilo Fernández, los organismos de seguridad les tenían “el ojo echado” debido a que los mismos eran los defensores de los jóvenes que eran detenidos y enviados a la justicia bajo cualquier acusación.

Cada fecha de recordación revolucionaria, la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA), la visita de Anastasio Somoza, entonces dictador que asesinaba a los nicaragüenses en ese entonces o el desembarco de Playa Caracoles, sirvieron de excusa para llenar la preventiva del palacio de la policia que operaba donde lo que hoy es Impuestos Internos, de profesionales arriba mencionados, dirigentes choferiles como Pedro Arnaud Sánchez (Pidoca), dirigentes sindicales como Lucas Honrado, Panyé y otros, así como estudiantes y obreros que no comulgaban con el régimen.

La vigilancia y persecución contra los periodistas obligaban a estos a transmitir reportajes “desde un lugar cualquiera de la ciudad”, recibiendo declaraciones de connotados dirigentes de izquierdas dejadas “por debajo de las puertas de las redacciones o de las casas de los comunicadores”, aumentando de manera sustancial el riesgo.

 Los locutores Amado Vásquez, Diego del Valle y Edward Guzmán fueron los más aguerridos desde sus órganos noticiosos que crearon en Hibi Radio y Radio Merengue.

El reportero Merengue y Noti-música 1070 de Edward, Nuestros Periódicos y Noticiario 1070 de Amado Vásquez y Diego del Valle, se constituyeron en escuelas por donde desfilaron los principales periodistas de esta localidad, adoptando posturas firmes y decididas.

Los periódicos Nordestano y El Realista también jugaron su papel en la fatidica época represiva.

 Deben citarse como participantes, aunque por poco tiempo, a Radhames Reynoso y Winston Genao, los que popularizaron el uso de la unidad móvil de Hibi Radio que puso en funcionamiento el empresario Machacho González, la cual conducía Samuel.

 Las presiones ejercidas contra los dueños de medios y periodistas de la época, no lograron amedrentar a los comunicadores que continuaron su labor de denuncias de las atrocidades de las huestes balagueristas.