Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Viernes 09, de enero del 2009

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Los hechos me dan la razón

• Luis J. Báez del Rosario

Desde hace unos años mis palabras escritas, o habladas, han sido al unísono voz y expresión de un auténtico patriotismo y dominicanidad, heredad ancestral y propias convicciones, templadas por la verdad y el deber, ante un problema que muchos callan y son indiferentes, y ese silencio e indiferencia se torna cómplice y peligroso, la inmigración haitiana como instrumento de dominio, que no es sólo laboral, fase ya lograda, también territorial, hacia dónde está dirigida toda la estrategia política y esfuerzos de nuestros enemigos internacionales e internos, naciones poderosas y grupos conspirativos con etiquetas de Ongs.

He venido hablando, denunciando y advirtiendo sobre los siniestros planes de absorción integra y total de nuestro territorio por nuestros vecinos, de una superpoblación haitiana y hegemonía con relación a la población dominicana, de la disolución de la nación para resolver el problema de sus patrocinadores, por motivaciones étnicas, culturales, sociales y económicas, de integrarnos en una sola República, mientras mi voz se ahoga en la impotencia y pierde en las arenas y sordidez del desierto.

Especies enemigas similares a aves rapaces y animales depredadores, compiten sin reparos ni escrúpulos por el despojo y sepultura de nuestra soberanía, recurriendo a fábulas, difamaciones, falacias, falsos argumentos y a las más viles acciones para lograr sus objetivos dirigidos y definidos, como los cínicos y perversos personajes de Pedro Riquoy y Christopher Hardley, la activista haitiana Sonia Pierre o Solange Pié, otros compatriotas y dominicanos prohaitianos, por tanto conspiradores y traidores a la República.

Las exigencias de Ongs haitianas o prohaitianas, de algunos “izquierdistas” a conveniencia de sus mezquinos egos e intereses, de que la Junta Central Electoral expida oficialmente actas de nacimientos y Cédulas a niños y niñas de padres haitianos ilegales, a adultos y adultas, en la misma condición de ilegales, de producirse esta situación sería una irresponsable debilidad de nuestras autoridades, como un absurdo jurídico e inconstitucional, dar visos de legalidad a la ilegalidades, lo que justificaría una interrogante: en qué país estamos?

Sorpresa que al mismo tiempo debe preocuparnos a todos, a lo que mucha gente desaprensiva no ha querido asimilar su lectura, lo que se vislumbra y en conclusión, es posible suceda y sea una tragedia para el país, un haitiano, que al igual que Sonia Pierre o Solange Pié, se arroga a sí mismo la calidad de domínico-haitiano, que responde a los nombres y apellidos de Rubén Jean Baptiste Latortí, en unas declaraciones de prensa planteó la constitución de un Movimiento Político Comunitario Domínico-Haitiano, con ello se propone, de acuerdo a esas declaraciones, garantizar la representación de los dominicanos de ascendencia haitiana en las instancias del poder.

He venido diciendo y sosteniendo por percepción de las acciones y movimientos que se corresponden con una trama internacional contra la República Dominicana como Estado-Nación, y que cuenta con agentes internos de apoyo, que el plan pretende ensamblar una minoría étnica fuerte, con poderes participativos en los procesos electorales dominicanos, deliberativos y decisorios en los debates políticos internos y en el destino de la nación.

Un movimiento político constituído por haitianos y haitianas, sin descartar la posibilidad que la mayoría de ellos y ellas hayan adquirido la nacionalidad dominicana por medios fraudulentos, muchos son los casos detectados, otros quizás desconocidos, sería un partido político, lo de movimiento es una farsa para confundir a muchos dominicanos.

En la hipótesis que este partido sea reconocido oficialmente por la Junta Central Electoral, que tendría que ser para las próximas elecciones congresuales y municipales, y que por su reconocimiento legal tenga el derecho de participar en ese proceso, qué pasaría?, que esa diáspora altamente representativa de nuestros vecinos, constituiría una fuerza electoral determinante, podría presentarse la circunstancia coyuntural, hábil y políticamente aprovechable, de apoyar condicionalmente a uno de los partidos del sistema o un sector de izquierda que reniega de la dominicanidad y principios revolucionarios, a cambio de que sus principales dirigentes puedan ocupar senadurías, diputaciones, sindicaturas y regidurías, sobre todo en aquellos pueblos de la frontera donde su presencia e influencia sea mayor que la dominicana, y tendría, además, la vía abierta, inclusive a la Presidencia de la República.

Toda esta ofensiva que compromete a poderes extranjeros, y en conexidad implícita con ellos a vecinos y dominicanos desnaturalizados, para la desintegración de la Nación, las declaraciones de Rubén Jean Baptiste Latortí, sub-director de Educación de esa importante cartera y dirigente del Bloque Institucional Social Demócrata, o sea, de un partido político dominicano, son cartas políticas  de alta inteligencia extranjea, hechos probados, otros en proceso de ejecución, que por encima de los indiferentes, conservadores, vacilantes, y de los que sin principios, amor y respeto por la Patria, estén contra ella, conspiren contra ella, lo que se inscribe en alta traición a la República, son hechos que me dan la razón sobre los peligros que nos amenazan.

El autor es abogado, periodista
y locutor profesional luisbaez03@codetel.net.do