Desorden, caos y anarquía en el Liceo Ercilia Pepín
Este grito fuerte y prolongado tiene que escucharlo hasta la más indiferente de las autoridades que están llamadas a poner freno a la situación caótica que sufrimos los empresarios y residentes de las inmediaciones del Liceo Ercilia Pepín.
• Ramón Emilio Góris
El abandono y descuido de las autoridades educativas de San Francisco de Macorís en las escuelas de nuestro pueblo, alimentan y hacen propicias actitudes de luchas estudiantiles, atrasadas, desfasadas, terroristas e inhumanas en los alrededores de nuestro inolvidable Liceo Ercilia Pepín.
Este pueblo no podrá estar de acuerdo con las actuaciones recurrentes de grupúsculos de estudiantes o por lo menos llamados así en momentos que se convierten en vándalos desobedientes del orden social establecido (injusto por demás). Estos aprovechan cualquier situación para apedrear vehículos, viviendas y negocios o personas que son impedidas del libre tránsito vehícular y peatonal.
Vemos con preocupación las actitudes de esos grupos estudiantiles así como también la reprimenda de la Policía que no encuentra otro método que apresar, golpear, destruir o enfrentar de manera violenta a los estudiantes, y en muchos casos a inocentes de nuestro pueblo. ¿Cuánto cuesta resolver el problema? y ¿Cuánto cuestan al Estado Dominicano las bombas lanzadas?
Los comerciantes tenemos días que no podemos abrir nuestros establecimientos, rechazamos la actitud de indiferencia e incumplimientos de las autoridades de este pueblo y la actitud y comportamiento incivilizado de grupos que promueven desórdenes que afectan a niños, ancianos y personas residentes en las inmediaciones del plantel educativo. Pero entendemos que cada día con las puertas cerradas, sin trabajo en las pequeñas y medianas empresas se genera atraso en esta área de nuestro pueblo.
Cada goma encendida es una contaminación y enfermedad, cada bomba casera o lacrimógena es dañina y cada día sin autoridad y sin solución de los problemas es de desencanto y constituyen pérdidas en la calidad de vida, en lo económico, en lo humano, en lo espiritual, en la salud y en los social.
El autor es mercadólogo
y empresario.
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