Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Lunes 01, de diciembre del 2008

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Análisis del Béisbol

Minaya y Cashman:
Un camino bordeado de espinas

Ser Gerente General de un equipo de Grandes Ligas es sumamente complejo, más si eso significa ser gerente en un equipo de New York.

Las grandes franquicias del negocio como Yankees, Mets, Cubs y Red Sox, acumulan muchas responsabilidades a sus Gerentes Generales. Los casos de Bryan Cashman y el dominicano Omar Minaya son especiales. Minaya es el único hispano en tales funciones, mientras Cashman comenzó siendo apenas un jovencito.

La responsabilidad de gerenciar un equipo de cientos de millones de dólares, es la cúspide para todo hombre ligado al béisbol. Minaya pasó de Montreal a ocupar ese mismo cargo con Los Mets.

Un directivo de esta naturaleza no tiene descanso, significa que jamás debe desconectar su teléfono celular que incluso en sueños debe pensar y respirar béisbol.

El dominicano ha ido de menos a más en el aspecto económico, en tanto la obtención de victorias ha ido de más a menos. En lo económico su presencia -y la de personal hispano- ha significado un incremento en la mercadología del club; además ha logrado incrementar la asistencia de 2.5 millones a 4.0 millones de fanáticos, dándole al equipo una sensación de fiesta latina con la presencia de jugadores dominicanos, venezolanos y boricuas.

Estos números contrastan con las temporadas 2006 -que estuvieron a un paso de la Serie Mundial- y el año pasado con el septiembre negro que los sacó de la clasficiación.

Actualmente la situación de salud de sus contrataciones (Alou, Beltrán, Delgado, Castillo) han encarnecido sobremanera su plateada cabellera.

A pesar de las grandes ganancias la latinización de Los Mets ha sido su Némesis, pues se dice que esta podría ser su última oportunidad en el cargo, aunque tengo mis dudas.

Sobre Bryan Cashman, el niño mimado de George Stambreiner, las cosas pintan muy complejas. Con los fracasos del equipo los últimos años y la presencia de los hijos del jefe al mando del equipo las cosas lucen harto complicadas.

La lenta renovación del staff de veteranos lanzadores, el escándalo relacionado con los esteroides (Petite y Clemens), más la ausencia de una Serie Mundial en El Bronx desde el 2003, son mucho peso sobre la espalda de Cashman.

Mientras equipos de no tan altos presupuestos y buenos movimientos gerenciales como Colorado y Cleveland se desarrollaron sobremanera en el 2007, Metros y Yankees dependerán mucho de los movimientos de sus gerentes para alcanzar un sitial cimero en una ciudad donde la prensa y los medios de comunicación vierten sus tintas inmisericordemente sobre los gerentes generales.