Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Lunes 01, de diciembre del 2008

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Hacia un Deporte para Todos

• Nazario Ramos

“Al deporte debe entendérsele como fenómeno social, como expresión auténtica de un pueblo, como genuina manifestación de sus ansiedades, valores, angustias, expectativas, estado de desarrollo material y espiritual, necesidades, luchas, grandezas y debilidades. Por ello es que el deporte constituye una de las más vigorosas expresiones de la cultura de un pueblo y uno de los rasgos más definidores de su personalidad social”.

El deporte para todos es un camino efectivo para ello, facilitando por su naturaleza lúdica y por su fácil adaptación a la diversidad de personas, medios y objetivos.

Aceptamos de plano, como necesarios y complementarios tanto al deporte de selección como al deporte protagonizado a la medida de cada cual.

Entendemos al deporte de alta competición, como un derecho y un privilegio de los que tienen capacidad, habilidad y talento para su práctica.

Pero como fundamento filosófico profundo de nuestra política deportiva nacional debemos a la vez proclamar al derecho de todo hombre, mujer, niño, envejeciente, a una actividad física-deportiva adoptada a las condiciones de sus protagonistas.

Deporte masivo
Deporte este que no elimina ni elige ni discrimina al ideal servicio de la salud, la aptitud para vivir, la felicidad y condición física de toda la población. Deporte que recrea, prepara para enfrentar los estudios, el trabajo y el quehacer cotidiano con eficiencia y optimismo.

Deporte que educa, socializa, recrea, provoca experiencias fisiológicas tolerables, emotivas y espiritualmente vivificantes.

Deportes en el que interesa más la protagonización que el antagonismo, transformando al ocasional rival en un pretexto para la práctica que enriquece a ambos. Deporte que recupera al cuerpo y al espíritu con el deleite de una acción complementaria y totalizadora.

Deporte que iguala social y humanamente en una acción en la que no cabe otra distinción que aquella que surge de la excelencia del rendimiento momentáneo. Deporte que incita al riesgo regulado y a la creación. Deporte que une la familia y la vecindad en una práctica deportiva convencionalmente reglamentada.

Deporte que rescata al hombre, a la mujer y al niño de su sedentarismo parasitario y lo insita a una actividad reparadora. Deporte que acoge indiscriminadamente al niño, al joven y al viejo, al fuerte y al débil, al rico y al pobre, al culto y al iletrado, al hábil y al de escasas condiciones. Deporte al alcance de las muchedumbres, identificado con las expresiones “Deporte para todos” “Deporte ocio”, “Deporte social”, “Deporte Recreativo”, “Deporte para cada uno”, etc.

Al mejorar la capacidad física, el individuo se prepara mejor para vivir y practicar el deporte que recrea, se prepara mejor para enfrentar los estudios, el trabajo y el quehacer cotidiano con eficiencia y optimismo.