Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Viernes 05, de septiembre del 2008

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Enciclodatos

Por Dr. Carlos Lantigua • carlosjuanl@gmail.com

Se celebrara con tanta solemnidad la Semana Santa en nuestro país, que para 1844, desde el día miércoles santo no se permitía la entrada a la ciudad capital de ningún caballo o vehículo, y los pocos animales que transitaban por las calles tenían las patas atadas con trapos para amortiguar el ruido. ¿Y ahora cómo es?
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Al día siguiente de dejar la Presidencia de la República no tenía dinero para la compra del mercado. Se trata de Francisco Gregorio Billini en 1884. Al dejar el cargo pidió 10 pesos prestados a un amigo para ir a comprar al mercado.
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¡Lea bien! Don Manuel De Jesús Tavárez montó una fábrica de uno de los más conocidos rones del país, pero no dedicó a esta especialidad de la casa ninguna clase de propaganda, lo sabían sus íntimas amistades en el seno de las cuales explicaba que “No quería inducir a nadie que bebiera alcohol, que lo fabricaba en condición de que había sido una de las líneas tradicionales del negocio de la Casa y lo dejaba al agrado y voluntad del que lo quisiera”. Para decirlo más claro, él fabricaba ron pero no lo promocionaba porque no estaba de acuerdo con el vicio. ¿Qué le parece, eh?
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A finales de los años 1880, Peter Richardson Vanderhorst, como diputado por Samaná, en vez de hacer el viaje a la capital por la vía marítima, que era lo usual, prefería la terrestre, pero no a caballo sino a pie. En ese época hasta hacerlo a caballo era una odisea, imagínese el lector lo que significa hacerlo a pie.
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Don Ricardo Limardo (Bubul), de Puerto Plata, tenía unos bigotes que causaban singular admiración. Una vez se los cortó a cambio de unos centenares de pesos para el hospital de Puerto Plata, que a propósito, lleva su nombre.
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Ironía de la vida, Ignacio Martí Calderón, soldado del ejército español que peleó en la acción de Hojas Anchas contra los restauradores que capitaneaba el general Gregorio Luperón, fue sin embargo, quien compuso, por encargo del propio Luperón, la música del Himno de la Restauración, generalmente conocido con el hombre de Himno de Capotillo.
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Cuando el conquistador Alonso de Ojeda declaró libre al indio Maniatibel, éste tomó las manos del castellano y le dijo: “quiero que seas mi hermano”, y como prueba de esto se hizo una herida en uno de sus brazos, y otra hizo en el brazo de Ojeda; y mezclando sangre con sangre, le expresó: “De hoy en adelante te llamarás Maniatibel y yo, Alonso de Ojeda.
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El hechizo de una canción. Cuando Elena Brito escuchó por primera vez a Eduardo Brito interpretando la canción Amapola, entonces muy de moda, quedó tan prendada de la romanza que dos semanas después se casó con el famoso cantante dominicano. Dato publicado en el periódico La Opinión del 7 de abril de 1937.