Voz escrita de San Francisco y el Nordeste,
Lunes 08, de septiembre del 2008

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EL JAYA CULTURAL
LUIS BAEZ DEL ROSARIO
Caballero del Micrófono

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Nazarina Díaz Villafaña • eljayacultural@gmail.com

El lenguaje se concibe como la facultad de expresión o proceso de reacción típico en el hombre y en ciertos animales, el cual al pasar a ser intencionado en los hombres constituye el elemento base de todos los sistemas de comunicación del pensamiento, especialmente de las lenguas articuladas.  De ahí que el mismo sea  uno de los factores axiales en el desarrollo de la capacidad de razonamiento de la especie humana y, por consiguiente, de que la misma haya podido superar las etapas de salvajismo y barbarie hasta llegar a la civilización.

En el discurrir histórico, con el estable-cimiento de la democracia griega, adquiere relevancia la oratoria como el arte de hablar en público para instruir, persuadir o excitar los ánimos y moverlos a una acción determinada o tan solo para deleitarnos.

A raiz de ciertos avances tecnológicos aparecen las estaciones de radiodifusión cuyo funcionamiento implicaba el trabajo del personal encargado de tareas como dar avisos, leer anuncios, y comunicar toda clase de indicaciones relativas a cada emisión. Es así como se desarrolla paulatinamente la locución.

En esta entrega de El Jaya Cultural presentamos a nuestros lectores, con sumo beneplácito, un esbozo sobre la vida y trayectoria profesional de alguien, que aunque se desenvuelve en distintas áreas, se siente locutor por sobre todas las demás facetas de su vida productiva. A tal grado que le ha dedicado a la carrera de locución 46 años de su existencia.  Nos referimos al Dr. Luis Báez del Rosario. 

La  Segunda Guerra Mundial se encontraba en su fase final cuando, fruto del matrimonio de la pareja formada por Luis Faustino Báez Ortiz (banilejo) y Agustina Mercedes del Rosario Castillo (francomacorisana), nace Luis José Báez del Rosario el día 28 de marzo del año 1945.

Sólo pudo disfrutar de la presencia física paterna hasta los tres años de edad ya que Don Luis Faustino Báez siendo oficial de la Policía Nacional se involucró en una conjura contra la tiranía trujillista a consecuencia de lo cual se vio en la necesidad de de embarcarse hacia la isla de Curazao y de allí asilarse en Caracas capital de Venezuela, donde falleció sin haber podido regresar al seno de su familia. En tales circunstancias Doña Agustina Mercedes del Rosario asumió con dignidad la jefatura del hogar, dedicándose con total entrega a la crianza de su hijo y de su hija de apenas un año de edad.

El Dr. Luis Báez del Rosario destaca que en su familia existe una tradición militar y una tradición de legalistas. Grandes hombres vinculados históricamente a las causas nacionales conforman su árbol genealógico. Entre estos ilustres familiares están por la rama materna el General Manuel Castillo Álvarez, héroe de la Independencia Nacional, el General Manuel María Castillo Medrano, Prócer de la Restauración, Félix del Rosario quien fuera Capitán de la Guardia Republicana del gobierno de Ramón Cáceres. Además por su madre está vinculado con el Lic. Pelegrín Castillo. A su vez por la rama paterna  está vinculado con el General Faustino Ortiz Tejada, héroe banilejo de la Independencia Nacional  y de la Restauración de la República.

Mientras cursaba sus estudios secundarios en el Liceo Ercilia Pepín se integró a una célula de resistencia clandestina contra el régimen trujillista, de la que también formaron parte Frank Sosa Duarte, Héctor Duarte Sosa, Héctor Amarante, Emilio Martínez, Jochy Vargas y José Ángel Liz.

Desde la temprana adolescencia sintió una gran inclinación por la gran vocación de su vida: la locución.  Su casa familiar situada en la calle San Francisco No. 77 entre las calles Castillo y Salomé Ureña, al lado del desaparecido “Teatro Juanita”, contaba con un patio grande el cual servía de escenario donde Luis José leía en voz alta una hora diaria algún periódico o libro, utilizando cualquier artefacto para simular un micrófono. Sentía genuina admiración por grandes locutores de la Voz Dominicana como Ramón Rivera Batista y Pedro Pérez Vargas.

A los 16 años se inicia en la emisora “Voz del Progreso” situada en la calle San Francisco frente al Parque Duarte, propiedad del santiaguero José Raposo Peralta. Como aún no contaba con la mayoría de edad que le facultara para optar por un carnet de locutor comienza a trabajar en labores relacionadas con la discoteca y el control. Recuerda que tal emisora contaba con una discografía numerosa que comprendía discos de 33, 45 y 78 revoluciones de música mexicana o rancheras, música típica dominicana, boleros, sones y guarachas.   Paulatinamente se le fue permitiendo un día a la semana identificar la emisora y dar la hora.

Cumplidos los 18 años formó parte de un grupo de 300 aspirantes a locutores provenientes de toda la geografía nacional que acudieron a la convocatoria de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía para presentar el examen cuya aprobación le concedería la posibilidad de obtener el carnet de locutor.

Recuerda que aquel examen comprendía una parte teórica concerniente a temas de cultura general y otra parte práctica.  El jurado examinador estuvo conformado por los locutores  Ramón Rivera Batista, Pedro Pérez Vargas, el crítico lite-rario Pedro René Contín Aybar y el Secretario de Estado de Interior y Policía. De los 300 participantes apenas 10 lograron aprobar el  referido examen, siendo Luis Báez del Rosario uno de ellos.

Acerca de interesantes experiencias a lo largo de su trayectoria profesional, sus pensamientos y actitudes sobre distintos tópicos de la vida conoceremos en la próxima entrega de El Jaya Cultural.