Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 494
Viernes 09, de enero del 2009

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EL JAYA CULTURAL

EL POETA RAMON ANTONIO JIMENEZ
Encuentro y Desencuentro

Nazarina Díaz Villafaña • eljayacultural@gmail.com

Para sobrevivir a las indiferencias cotidianas nada mejor que empaparnos de lirismo. Esta entrega de El Jaya Cultural presenta a sus lectores la alternativa de humedecerse en la poesía de Ramón Antonio Jiménez.

Al mediodía del pasado viernes 25 de julio el poeta Jiménez y yo nos encontramos casualmente en un centro co-mercial. El me traspasó el alma con la espada de su mirada. Le solicité su teléfono a fin de contactarlo para realizar este reportaje. Por circunstancias que desconozco, las incontables veces que llamé sólo recibí por respuesta: “Usted será transferido al buzón de voz”.

El hecho de no lograr localizarlo propició el cumplimiento de lo profetizado en los versos de su poema Sentencia II que rezan así: “Tu ausencia/ es un espacio deshabitado/ que duele”.

La lluvia cómplice de una tarde sabática favoreció las condiciones para acurrucarme en mi cama a releer a Jiménez. De repente, sumergida en las aguas mansas de su poesía encontré los versos de su poema Encuentro: “Mírame a los ojos/ y verás/ todos los hombres que he sido”.

Reflexioné sobre la magnitud de tal silogismo. Entonces, con una claridad que contrastaba con el nublado cielo de aquel atardecer, comprendí la lección que hasta ese instante no había alcanzado a entender. Aquella vez, cuando coincidimos de modo fortuito en el centro comercial, Jiménez me ofreció sus ojos para que leyera en ellos el trasfondo de su historia; sin embargo eché a perder esa oportunidad, confiando en que en una ocasión futura pero cercana sostendríamos otro encuentro, que ya no sería accidental sino planificado, en el cual de viva voz él me la relataría. Todo esto de acuerdo a mis ególatras expectativas. ¡Qué aprendizaje me ha dado la vida!

Como expresa su poema Paisaje del fuego: “El deseo es un cisne/herido en su belleza”. El frustrado anhelo de sostener una entrevista con él, que sirviera de base a esta columna, me impulsó a publicarla corriendo el riesgo de que resultara matizada por una amalgama de subjetivismo y hasta de cierta dosis de egoísmo.

Los datos biográficos formales de este autor indican que es oriundo de un paraíso campestre llamado Naranjo Dulce. Miembro fundador del Ateneo Insular. Ha publicado: Melancolía (1984), Crónica Circular (1997), Nociones de Arte (1998), Apología del Insomnio (2001), La Presencia del Miedo (2003) y Manjú (2006).

Bruno Rosario Candelier al referirse a él sostiene: “La ternura lírica de este poeta lo conduce al cultivo de la creación poética”.

El símbolo del cisne es un elemento recu-rrente en varias de sus composiciones: “Donde el otro cielo es un cisne”. “En el cisne de la navaja”. “El deseo es un cisne”. “Y hay en tu risa un cisne”.

En relación a su libro “La Presencia del Miedo” Juan Gelabert expresó: “Ramón Antonio Jiménez demuestra una vez más que la poesía es el portón del misterio, la huida a nosotros mismos...”.

Desde El Jaya Cultural saludamos al poeta Jiménez esté donde esté, reconociendo los valores de su creación lírica, que se distingue por tener una serena y contundente elegancia semejante a la de un cisne. Para el deleite estético de nuestros lectores presentamos sus poemas Sentencia II, Paisaje del fuego y Encuentro.

SENTENCIA II
Solo en la casa/
afuera/
la lluvia es un rumor/
acaeciendo hacia adónde/
una alcoba circular/
de ángeles sollozantes/
Tu ausencia/
es un espacio deshabitado/
que duele.

PAISAJE DEL FUEGO
Hay en el fuego/
una alcoba/
de voces ancestrales/
una escalinata que regresa/
hacia el paisaje del sueño/.
Y en su danza desnuda/
el deseo es un cisne/
herido en su belleza/
una mujer lejana/
quizás una copa/
de números y habitaciones/
un furioso carrusel/
de ciegos querubines.

ENCUENTRO
He oído decir tu nombre/
con palabras de lluvia/
con silencio de pájaros/
en los trapecios del árbol/
He visto en el agua/
huellas que regresan/
senderos líquidos/
que tocan la puerta.
Ven ya/
y cierra la espera/
mírame a los ojos/
Y verás/
todos los hombres que he sido.