Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 494
Viernes 09, de enero del 2009

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Reconversión de la Zona Franca SFM

• Juan E. Taveras Vargas

Desde que se instaló la zona franca industrial en nuestra ciudad de San Francisco de Macorís en el año 1989, se habían creado muchas expectativas con respecto al funcionamiento de la misma, tanto por la cantidad de empleos que esta iba a crear y por vía de consecuencia el aporte a la economía local, por el efecto multiplicador que estos producirían.

Pero por otro lado existía cierto escepticismo por parte de algunas personas, entre las cuales me incluía, por entender que la instalación de la zona franca debía concebirse tomando en cuenta la realidad productiva y social de la región, considerando a partir de esa apreciación que las actividades que se promovieran, orientadas tanto hacia los inversionistas extranjeros como nacionales, tenían que estar en correspondencia con la realidad de producción de la Provincia Duarte.

Lo anterior significaba entonces, que la orientación que se le debió dar a ese parque industrial sería hacia la transformación de productos que a nivel local se pudieran suplir en una parte importante tanto de materia prima como de mano de obra con cierto nivel de calificación, que permitiera agregar mayor valor a los productos de producción local orientados a la exportación; esto se podía garantizar con la agroindustria, producción de calzados, producción de muebles, producción textil, entre otros.

El primer tropiezo con que se enfrentó este proyecto, fue que algunos inversionistas locales entendieron que este era el gran negocio del siglo, sin profundizar en las complejidades que representa una empresa orientada hacia la exportación y entonces arrendaron naves, así como invirtieron en maquinarias y equipos, para la producción textil, desconociendo inclusive como se manejaban los pedidos y cuáles eran los requerimientos del mercado internacional de prendas de vestir. El tiempo ha pasado y se ha evidenciado que no se habían definido objetivos claros, para la sostenibilidad del parque de zona franca local. Una evidencia de este señalamiento es que de las diez (10) naves existentes, solo están siendo ocupadas cuatro (4) y no en toda su potencialidad.

Ante la situación existente actualmente es necesario que se desarrollen acciones que permitan un relanzamiento de la zona franca. Pero para esos fines entendemos que la manera como esto se puede lograr es agotando un proceso de reconversión, esto significa, que se debe cambiar tanto el concepto del parque industrial y las actividades que se realicen en el mismo, buscando contribuir tanto en los niveles de tecnología, productividad y en correspondencia elevar la competitividad, concepto clave cuando estamos hablando de empresas orientadas hacia la exportación.

La Corporación de Fomento Industrial (CFI) , que es la institución estatal rectora tanto de la instalación, como arrendamiento y funcionamiento de las zonas francas en nuestro país, actualmente tiene un proyecto de reorientar tanto empresas de zonas francas que no están operando como otras que lo hacen de forma precaria así como de empresas estatales cerradas. Se trata de instalar lo que se ha denominado Parques Industriales Comunitarios, que alojan pequeñas y medianas empresas, orientadas a distintas actividades de producción.

Estos nuevos parques la CFI esta coordinando su instalación con Proreforma, el Despacho de la Primera Dama e INFOTEP. No solo se trata de la construcción de naves industriales, su instalación y arrendamiento; también esto va acompañado de un programa de capacitación, financiamiento y mercadeo, de tal manera que los pequeños y medianos empresarios instalados en el complejo, se pongan en condiciones de producir, no solo para el mercado local, sino y principalmente para fines de exportación. La importancia de este proyecto es que además de producir productos con calidad en condiciones de ser exportados, prepara a empresarios y trabajadores, para que estos a su vez multipliquen los conocimientos y experiencias que adquieran en el nuevo parque industrial, para irradiarlos hacia otras empresas y sectores de producción y servicio local, de tal manera que se aumente tanto la productividad como la competitividad de dichas entidades.

Proponemos entonces que la zona franca de San Francisco de Macorís, se convierta en un parque industrial comunitario, en donde los pequeños y medianos empresarios tanto de los ramos de la industria del calzado, procesamiento de cacao, ebanistería, repostería, artes graficas, metalmecánica, entre otros, eleven tanto su nivel de conocimiento y productividad, a la vez que se aumente la cantidad de empleo, que conlleva ejecutar un proyecto de esta naturaleza.