Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 504
Jueves 17, de mayo del 2012

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
Huelgas consensuadas dieron sus frutos

• Pedro Fernández

Huelgas en San Francisco de Macoris Huelgas en San Francisco de Macoris

Jueves, 15.01.2009
Las huelgas efectuadas durante la época de los 12 años dieron sus frutos producto de la suma de todos los sectores de la sociedad francomacorisana que logró arrancar al régimen varias conquistas.

Aunque durante los 70’s fue cuando se arreció la represión del régimen contra sus opositores, durante los años 68-69 se libraron jornadas de lucha encabezadas por la izquierda y los conservadores de oposición que unificaron sus fuerzas en largas jornadas huelgarias que lograron superar la acción represiva oficial.

Pedro Martínez Paulino, un connotado dirigente perredeista, de los fundadores de la Asociación de Comerciantes Francomacorisanos, Octavio Torres, doña Celeste Grullón, Machacho González y otros ligados al sector comercio, colaboraban decidídamente en el montaje de las huelgas, llegando muchos de ellos a ser miembros de los comités de huelga unitario que se conformaban para tales fines.

El sector transporte también participó actívamente, representado por Pedro Arnaud Sánchez (Pidoca), con la Unión Nacional de Choferes Sindicalizados Independientes (Unachosín), por lo que se expuso a tenaz persecución y prisión.

Los juristas y dirigentes políticos Antonio de Jesús Pichardo (Pichardito), José Amado Camilo Fernández, Héctor Peña Ramos, Manlio Minervino y Bruno Rosario Candelier no escaparon de las mazmorras del régimen, pasando un buen tiempo en el Palacio de la Policía que estaba ubicado en lo que hoy es el edificio de oficinas gubernamentales, en ocasión de jornadas de luchas convocadas por los grupos que incidían en esta ciudad.

Contrario al presente, las huelgas eran casi total, al integrarse todos los sectores conformando un arcoiris entre izquierdistas, conservadores y liberales que lograban concitar el apoyo de la ciudadanía, sin necesidad de romper cristales de vehículos privados, limitándose esa acción al transporte oficial que usualmente era dedicado para movilizar tropas en las zonas beligerantes como Pueblo Nuevo, Hermanas Mirabal y El Capacito donde el accionar de las fuerzas revolucionarias era más fuerte.

Previo a la convocatoria de las huelgas, se producían encuentros en la clandestinidad con comerciantes, choferes y otros sectores, donde se ultimaban detalles y fijaba la fecha de los paros.

De esa manera fueron exitosas las huelgas en reclamo del traslado del coronel Inidio Pérez Naut, por la construcción de las calles y alcantarillado de esta ciudad, incluyendo los barrios y el traslado del coronel Virgilio Payano Rojas y el teniente Francisco Amézquita, sindicados como los autores de la muerte a palos del dirigente revolucionario William Mieses.

Para obviar la persecución que seguía a la realización de las huelgas, los grupos convocantes de las jornadas, delegaban en comisiones donde había personas ligadas a la izquierda revolucionaria y comerciantes, que finalmente lograban los objetivos planteados.

Al paso de los años se ha sustituido el consenso, lo que ha obligado a los convocantes de los paros a utilizar medios persuasivos como el lanzamiento de bombas y piedras a vehículos que transitan “rompiendo” la huelga, además de llamadas amenazantes a quienes osan abrir sus puertas.

La rica experiencia de las grandes jornadas de lucha de la época de los 12 años, al parecer, no ha sido asimilada, con las convocatorias sin contar con el apoyo de los sectores comerciales y choferiles que muchas veces se suman, no por convicción, sino ante la ausencia de pasajeros a quienes transportar o clientes a quienes vender.