Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, Ed. 507
Viernes 24, de octubre del 2014

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APUNTES DE UNA EPOCA SANGRIENTA
Reyes De León fue el jefe de plaza más sangriento

•Pedro Fernández

General Reyes de LeonJueves, 26.02.2009
Durante la “Tiranía Ilustrada” de los 12 años de Balaguer, el régimen se ensañó contra esta localidad, debido a la actitud valiente de sus hombres y la cantera de jóvenes luchadores cuyo arrojo le granjeó fama de ciudad revolucionario, enviando a los más represivos jefes policiales de la época.

Algunos Coroneles, que era el máximo rango en ese entonces para las localidades del interior, que estaban en desgracia con algún “jefe” o considerados “flojos” eran enviados a esta ciudad para “quemarlos” y provocar la salida de la “institución del orden”, en ocasiones con el calificativo de “amigos de los comunistas” como justificación para su cancelación.

Otros, conocidos por sus instintos criminales, entrenados en “el arte de torturar, asesinar o simplemente desaparecer personas”, llegaban a esta localidad con la encomienda de “limpiar de comunistas” las calles francomacorisanas.

Dentro de ese grupo de oficiales policiales estaban algunos denominados “poliguardias”, ex oficiales de ramas de las Fuerzas Armadas que fueron integrados a la Policía dentro de la denominada Línea Dura para la cacería des-piadada contra los opositores al régimen.

Las primeras señales de las intenciones del régimen en esta ciudad fueron dadas con la llegada del teniente Francisco Amézquita al frente del Servicio Secreto, ascendido pocos días antes luego del asesinato de Luis María Álvarez (Boyoyo), cometido por este en la ciudad de Santiago.

Amézquita llegó bajo el mandato del entonces coronel Virgilio Payano Rojas, en cuya gestión fue asesinado a palos y tubazos el dirigente de izquierda William Mieses, tras lo cual fue forzado a salir en medio de una huelga decretada tras la muerte del citado joven.

Inidio Pérez Naut, fue el primer coronel en salir producto de una huelga donde se demandó y obtuvo la reparación de todas las calles y la planta de tratamiento de aguas residuales de esta ciudad.

De todos los oficiales superiores que comandaron esta plaza, el más sádico en las torturas, asesinatos y desapariciones fue el entonces coronel José Paulino Reyes de León, quien se ufanaba en decir “Yo golpeo los presos en los glúteos y si les toman fotos demando el medio por atentar contra el pudor”.

Reyes de León, llegó a esta ciudad el 12 de mayo de 1974 tras la anunciada “jornada del silencio” convocada por el Partido Revolucionario Dominicano y los demás grupos integrantes del “Acuerdo de Santiago” que se abstuvieron de participar en las elecciones de ese año debido a la falta de garantías representadas por pañoletas rojas y símbolos del Partido Reformista en los fusiles de los soldados y policías que se paseaban por las calles con el grito “Y Vuelve y Vuelve” refiriéndose a la inminente “reelección” del Dr. Balaguer.

Al llegar a esta ciudad la encontró con las puertas de los establecimientos comerciales cerradas atendiendo al llamado pacífico del partido blanco, procediendo a patear las mismas obligando a que algunos propietarios de colmados abrieran sus puertas al público que nunca llegó a los establecimientos.

No conforme con la más encarnizada represión jamás vista en esta ciudad, que incluyó la detención de connotados dirigentes de izquierdas, estudiantes y simples gentes del pueblo consideradas “sospechosas”, el coronel Reyes de León solicitó y obtuvo la llegada a esta ciudad de tropas del Ejército conocidas como los Cazadores de Montaña, quienes tomaron la ciudad literalmente, haciendo pernoctar en el lugar donde se encontrara cualquier persona al momento de la incursión.

En esas condiciones, más de 20 personas durmieron por espacio de varios días en la glorieta del parque Duarte y otros lugares públicos, mientras el Servicio Secreto, G-2 del Ejército, miembros de la Banda Colorá y vulgares calieses de la época, procedían a la localización y captura de miembros del Movimiento Popular Dominicano y otras organizaciones revolucionarias.

Durante esos “operativos de limpieza” fueron detenidos Guillermo González (Eddy), mientras se encontraba en una vivienda ubicada en la calle 2 esquina Libertad del ensanche Duarte, Pablo Liberato Rodríguez, René, Ramón Melo, teniente, prominente emepedeista oriundo de Nagua, Manuel del Villar de Villa Tapia y Vicente González (Bombillito), entre otros.

Las más inverosímiles historias fueron creadas para justificar la desaparición de los apresados, como que se habían ido a Puerto Rico o que se fugaron como fue el caso de Pablo Liberato Rodríguez (Rene), para lo cual hicieron un montaje en la calle Gaspar Hernández, que contó con la participación de un ayudante del fiscal, disparando al aire para luego decir que iban a realizar un allanamiento en busca de armas y este logró escapar.

Para entonces, la Policía presentó un revólver calibre 38 cañón largo y una granada, armas que fueron utilizadas durante muchos años en diferentes expedientes contra revolucionarios, para justificar la alegada “fuga” de René.

Sobre Bombillito, detenido en el barrio Hermanas Mirabal, a quien le introdujeron en la boca cenizas de un neumático encendido, inventaron un alegado “viaje” a Puerto Rico que este habría realizado luego de ser liberado.

Los detenidos fueron conducidos al Servicio Secreto donde, según los informes obtenidos, fueron muertos a golpes por un grupo de policías al mando del entonces mayor Miguel Delmonte González, a la sazón jefe del Servicio Secreto y hombre de confianza de Paulino Reyes de León, quien envío a las costas de Nagua los cadáveres en un jeep Land Rover color verde olivo al mando de un cabo de la institución quien los “picó” y lanzó al mar.

Ese cabo de la Policía detuvo a un chofer al sufrir desperfectos el jeep donde transportaba la macabra carga y lo condujo preso a la dotación policial de esta ciudad cuando se dio cuenta que el chofer notó que transportaba los cuerpos sin vida de los jóvenes, aunque posteriormente el coronel Reyes de León ordenó su libertad no sin antes advertirle lo que le pasaría si hablaba.

Luego de la “Operación Limpieza” realizada en esta ciudad, el coronel José Paulino Reyes de León fue trasladado a la ciudad capital donde alcanzó el rango de General e irónicamente alcanzó la jefatura de la Policía Nacional durante uno de los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano, entidad a la que pertenecían muchos hombres perseguidos por este durante su permanencia en San Francisco de Macorís.