Voz escrita de San Francisco y el Nordeste • 1ra. Quincena julio 2010 • Edición 540 • Martes 21, de mayo del 2013

Vitaminas para el Alma

Concepción jurídica de la familia

1 de 2 - Olimpia Delgado Pantaleón

Jueves 15.07.2010
Todavía es oscuro y discutido el origen de la institución familiar, así como las diferentes etapas que ha atravesado en el curso de su desarrollo, hasta llegar a la actual multiplicidad de formas; al extremo de que todo cuanto trate acerca del origen y la evolución de los distintos tipos de familias, debe considerarse como una suposición. El concepto “familia” es también muy incierto en el ámbito jurídico, por lo que es preciso establecer un concepto unitario.

La familia, como “núcleo central de las relaciones privadas”, se ha desarrollado a través de los tiempos, permaneciendo intangibles los caracteres que le son propios, independientemente de las diversas concepciones doctrinales y sociológicas existentes.

Como “grupo jurídico”, en consonancia con la gran importancia funcional que tiene para el Estado y para la sociedad, en los últimos siglos ha sufrido cambios estructurales de grandes significados; pero a pesar de todas las transformaciones que haya podido tener, el matrimonio y la familia han permanecido firmes, como base de la vida en comunidad de todos los pueblos del mundo.

El matrimonio y la familia constituyen un conjunto de relaciones interpersonales, que unidos a la educación y a las buenas costumbres, las personas son introducidas en la comunidad humana. Resulta sumamente significativo, que en una encuesta realizada en Francia, en el mes de Junio del año 1953, acerca de los “conceptos” considerados de mayor prestigio, la “familia” ocupó el tercer lugar; después de “paz” y “libertad” y antes que “patria” y “religión”.

La familia, como institución nacida de la naturaleza, recibe su esplendor, sus notas y colores, de las elevadas inspiraciones del espíritu, sobre cuyos pilares convergen la moral, la ética, los princi-pios, las costumbres, la religión, el derecho y todos los valores que le son indispensables, dado el papel que desempeña en la vida social, económica y cultural de un país.

Como es sumamente extensa la variedad de opiniones puestas de manifiesto, en torno al concepto familia, hemos de considerarla en un sentido excesivamente amplio, interpretándola como “linaje”; es decir, ascendencia o descendencia; refiriéndose estas expresiones, a todas las personas que llevan un mismo apellido y que están ligadas por el vínculo de sangre, respecto a un mismo “antepasado familiar” o “jefe familiar”.

Si basamos la familia exclusivamente en el vínculo de sangre, tendríamos que incluir dentro del ámbito familiar, la fi-liación ilegítima, en todas sus manifestaciones. Por otro lado, si solamente tomamos en cuenta el criterio de la “convivencia”, nos llevaría a excluir del significado familia, el vínculo existente entre cónyuges separados, que aunque no haya convivencia y cohabitación, permanece.

Ninguno de estos elementos considerados aisladamente, permiten una definición exacta de lo que representa la institución familiar; porque si basamos la familia en el vínculo de sangre, quedaría excluida del ámbito familiar, la relación que nace del procedimiento de adopción, por ser totalmente extraña a toda unión natural. También tendríamos que prescindir del concepto “familia”, en todas las relaciones de afinidad, que nacen como consecuencia del vínculo matrimonial; así como las relaciones de personas que asumen una posición moral, surgidas por el matrimonio, a las cuales se les debe considerar dentro del ámbito familiar.

=Continuará=
La autora es Doctora en Derecho, egresada de la UCNE y Licenciada en Educación, con las Menciones: Orientación Académica y Orientación Socio-Comunitaria, egresada de la UASD. Tiene los teléfonos:
809-588-3472 y 809-844-7011.