¿Por qué estamos temblando?

PapitoLos habitantes de la isla de Santo Domingo, especialmente los de la media isla llamada República Dominicana, están desde principios de Enero pasado más chivos que un cerdo gordo en Navidad. La razón es obvia, está temblando la tierra desmedidamente y se han visto personas dándose en el pecho pidiendo perdón y asistiendo masivamente a la iglesia de su localidad, lo que nos recuerda con estupor el “Terremoto de 1946”, cuyo epicentro fue la ciudad de Nagua con un intensidad de 8.1 en la escala de Richter, el cual puso a los pobladores de la región a hacer procesiones y arrodillarse, dándose en el pecho cuando aparecía cualquier réplica.

Sólo en el mes de Enero la tierra tembló 9 veces, aunque el temblor más intenso fue de solo 5.5 en la escala de Richter. Los estremecimientos y “jamaqueos” han asustado y angustiado a gran parte de nuestros compatriotas, razón por la cual han aparecido muchos expertos y geólogos hablando del tema, comentarios estos que tienen a la población confundida y muy asustada.

¿Por qué siente la gente angustia y miedo ante un posible terremoto? La respuesta no puede ser dada a la ligera, nadie quiere morirse. Debe analizarse este comportamiento humano, al menos desde el punto de vista filosófico, psicológico y religioso; por ejemplo, el filósofo Martín Heidegger, estuvo ocupado una vez en distinguir el miedo de la angustia. Explicó que sentimos miedo ante eventos y objetos determinados: un temblor de tierra, una explosión, un león hambriento, una pistola que nos apunta. En cambio, la angustia es un sentimiento difuso que se produce “ante nada determinado”. Nos asustamos y angustiamos porque no sabemos a qué atenernos frente a las cosas peligrosas que nos rodean o que nos toman por sorpresa.

La psicología, desde su inicio, cuando era una mezcla con la filosofía, se ha ocupado en el estudio de los razonamientos y comportamientos humano, concluyendo que la mente es un laberinto de pasiones difíciles de estudiar, por su invisibilidad y constancia con que opera. A la mente vienen de 35,000 a 50,000 pensamientos diarios, en su mayoría inútiles y estériles, que sólo causan falsos temores a futuras pérdidas.

Por su parte y en el contexto religioso, la Biblia establece que el pecado que heredamos y cometemos nos causa intranquilidad y miedo a enfrentarnos con el más allá, porque el pecado conlleva en sí castigo. El que viola la Ley de Dios se hace enemigo del Todopoderoso, que es juez y moderador del universo.

El Corán, libro sagrado de los mahometanos, explica con claridad la Ley del “Karma”, en la cual el ser humano recibe el pago de lo que hace: si hace bien, recibe el bien como recompensa; y si mal, recibirá el mal que ha hecho.

No obstante, lo que más nos asusta y nos angustia, es saber que podemos morir prematuramente, dejando nuestro apegado mundo terrenal para que nuestra alma entre en el mundo espiritual, desconocido para muchos.

Permítanme explica algo: el ser humano es un ser “tripartito”, con espíritu, alma y cuerpo. El espíritu, que mucho confunden con el hálito o soplo de vida, es una habitación especial para que habite el espíritu de Dios en el ser humano y éste esté continuamente en comunión con el Altísimo. Cuando en esta habitación no está Dios, puede ser ocupada por miles de demonios (ver Marcos del 5:1-13).

El alma, es el asiento de las emociones, la representación incorpórea o espiritual del ser humano; es la que contesta: “yo soy” y, de acuerdo a la Santa Biblia, es inmortal. Fue creada por Dios para ser eterna. Ira al salir del cuerpo humano a uno de dos lugares: si acepta el evangelio del Señor Jesucristo, irá al cielo; una gloria esplendorosa junto al Señor y sus ángeles. Si lo rechaza, irá al Hades (San Lucas 16: 19-31). Y luego del juicio “ante el gran trono blanco”, irá al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda (Apocalipsis 20: 11-15), por lo que conviene creerle a Dios para hallar paz y descanso eterno en él.

El cuerpo, es la representación corporal del alma. El caparazón o casa en la que el alma y el espíritu habitan, por lo que debe ser cuidada con decoro y pureza, sabiéndose “que es templo del Espíritu Santo”. (1-Corintios 6: 19).

Retomando el tema de los temblores de tierra que nos aterran, queremos establecer que está científicamente comprobado que así como a la mente humana llegan de 35,000 a 50,000 pensamientos diarios, tiembla la tierra de 35,000 a 50,000 veces al año. Conscientes de esta realidad, el Ingeniero Geólogo Romeo Llinas, explicó que los terremotos se deben a los movimientos de placas tectónicas, lo que a su vez a permitido el desarrollo de ambientes geológicos favorables a la vida y a la presencia de agua en la corteza terrestre, que es un elemento esencial. Anotó que el planeta tierra está en posición privilegiada en el sistema solar por su geología, de ahí que hay que aprender a vivir con los sismos y no tener miedo. Nadie se muere en la víspera.

Concluyo diciendo que hay cosas que nos deben asustar y preocupar más que los sismos. Por ejemplo: me aterra que los Estados Unidos de Norteamérica quieran bombardear a Siria e Irán, con más de 80 millones de habitantes. Me causa gran estupor que continúen los viajes ilegales, y ver los cadáveres putrefactos entregados a los parientes de una manera indignante. Me aterra y angustia muchísimo que el alto costo de la vida siga en aumento, causando que más de un millón de personas sufran hambre y miseria, sin que el gobierno morado haga caso a los pobres y cambie de rumbo. Me causa pavor que Miguel Vargas Maldonado se tarde tanto para incorporarse de lleno a la campaña del candidato blanco Hipólito Mejía, sabiendo que el pueblo está ansioso de un verdadero cambio de gobierno y confía en que “LLEGO PAPA”. Pero lo que sí me pone la carne de gallina, es que si Danilo gana, gobierne con los mismos Comesolos de Leonel Fernández, que no borronean ni tampoco dicen donde hay. ¡QUE DIOS NOS COJA CONFESADOS, AMADOS LECTORES!

Recientes

+ Leídas

En el año 2004-2005 luego de iniciado el año escolar, en un centro nuevo, una escuela bonita, donde recibimos con mucha alegría a todos nuestros...
SFMagazine

Editoriales