Voz escrita de San Francisco y el Nordeste • 2da. Quincena junio 2011 • Edición 563 • Jueves 23, de mayo del 2013

Editorial
Imaginando romper viejas trampas (2)

Viernes 01 .07.2011
Las leyes las crean y las aplican los débiles para dominar a los fuertes, dijo el filósofo Platón.

El planteamiento de este pensador explica cómo a la mayoría de la sociedad (gente sencilla, humilde y común), se le somete al dominio de los débiles que son quienes ejercen el poder político del Estado (son los gobernantes que númericamente están en minoría: los políticos, legisladores, funcionarios y militares) que hacen y dictan las reglas que tiene que cumplir el pueblo bajo amenazas de represión y multas.

Así, las reglas y condiciones que establecen los gobernantes, sólo garantizan a los débiles, es decir, a las minorías el disfrute de los bienes y servicios como educación y salud, a los que no tienen acceso la mayoría, el pueblo.

Por esta desproporcionalidad en el acceso a los bienes y servicios, la mayoría de la población dominicana vive en condiciones de pobreza, que equivale a decir que es analfabeta y subsiste en dantesca condiciones de insalubridad.

Esta realidad social constituye un tenebroso drama que se profundiza con el clientelismo político que todo lo ofrece y nada cumple, el asistencialismo que practican las Organizaciones No Gubernamentes (ONG), grupos piadosos y el paternalismo de estado que sólo mitiga el hambre, pero anula la voluntad de trabajar y reduce el hábito del esfuerzo digno.

Alguien de entre la mayoría (el pueblo), tiene que ejercitarse en la vocación de líder comunitario constructivo, que conjugue el verbo poder en presente y futuro: yo puedo, tú puedes, el puede, nosotros podemos, vosotros podeis, ellos pueden; yo podré, tú podrás, el podrá, nosotros podremos, vosotros podreis, ellos podrán combatir la pereza personal, el clientelismo, el asistencialismo y el paternalismo que son rémoras de la cultura política dominicana.

EL JAYA afirma que estamos justo en el momento de que la mayoría (el pueblo) comience a trazar las coordenadas que les conduzcan a liberarse, a sacudirse de las trampas ancestrales que le tendieron en tiempo pretérito y le mantiene anclado como barco roto que no puede zarpar del puerto moderno (la sociedad) en acelerados cambios por evolución natural.