La justicia: Ideal de la Humanidad

Lic. Bienvenido Canario A.

Viernes 29 .07.2011
El contenido de este artículo, es el modo reflexivo como comienzo el primer día de clase de la asignatura Teoría del Derecho, que imparto en la Universidad Católica Nordestana de San Francisco de Macorís.- Este escrito al hacerlo público, sugiere erigir un espacio de reflexión y discusión, que ha de tener como epicentro la justicia como Ideal a alcanzar por la humanidad y el derecho como instrumento de ella.- La entidad reflexiva debería estar conformada por hombres y mujeres, liberados de los temores que perturban a los pusilánimes y les impiden bucear perlas en el profundo y quizás oscuro fondo del océano de esa Realidad Absoluta, a la que propende la justicia.- El lector no se encontrará con muchas citas bibliográfícas, quizás encuentre una sola. He procedido de esta forma, porque esta es una reflexión, en la que subyace el propósito de provocar debate. (¿..?).

Pues bien, mano a la obra.- Empero, permítaseme antes de adentrarme en la reflexión que deseo plasmar, sobre la Justicia y el Derecho, establecer una pincelada conceptual a cerca de la filosofía. Esto nos servirá de eje transversal del edificio construido por este artículo, y probablemente lo utilicemos como un foco alumbrante, que nos ilumine el camino a transitar.- Siguiendo los lineamientos trazados por Martínez Echeverri 1996, se colige que la filosofía en su sentido más amplio, es la penetración de la razón humana en las últimas razones y en la investigación de la realidad total.

En una inteligencia madura y despierta, lo afirmado por la autora de referencia, provoca la siguiente cuestión: ¿Qué es la realidad total, a la que pretende penetrar la razón humana?. Muy bien, la realidad total, es lo que algunos llaman Principio Vital, que impulsa a la realidad fenoménica a constante, permanente y eterna transformación. Esta realidad total, es señalada desde otro ámbito, como Razón en Sí; Conciencia Universal; Espíritu Puro, que se objetiviza o encarna en la materia.- Aquí conviene recordar la dialéctica hegeliana: tesis, antítesis y síntesis. No obstante, por la naturaleza de ésta reflexión, no puedo abordar ese tema.-

Ahora bien, partiendo del supuesto, que se ha comprendido, entendido y aceptado, que la Conciencia Universal, permea toda forma fenoménica de existencia, habría que aceptar que esa Conciencia Universal, aunque está en un proceso permanente de sumersión y emersión, de expansión cuantitativa y cualitativa, propende al Equilibrio.-

En lo afirmado en los dos párrafos anteriores, se advierte por necesidad o se ha de inferir, que toda forma de vida, es en menor o mayor grado, una diminuta chispa de la Conciencia Universal, Principio Vital, Razón universal, Razón en Sí.- En este divertido concierto de la Existencia, el humano, por ser el ser que sabe que es, no el animal racional de Aristóteles, constituye el espejo en el que se goza la naturaleza o toda forma irracional de vida. Esto le deviene, en cuanto el hombre, otorga valor y da sentido a toda otra forma de vida que participa en el nivel humano.- Además porque el hombre es un ser de dignidad, categoría existencial que está constituida por otras sub-categorías, como son la libertad, la razón y la voluntad. Cierto es, que la Conciencia Universal es Equilibrio y está en Equilibrio en sí misma.- El humano por ser la concreción, objetivización o materialización de Aquella, lleva ínsita la urgencia existencial, de estar en equilibrio y sentirse en equilibrio con la Conciencia Universal.- En esta tesitura, es lo mismo que afirmar, que el humano se desenvuelve en una dinámica de bien sentirse, y bien estar.- Bien estar, y bien sentirse, que se equipara a un estado de justeza consigo mismo.- Es decir, colocado y situado en el punto de equilibrio conciencial vinculante existencialmente con la Conciencia universal, en la que ansía fundirse por conducto del fruto de su pensamiento, palabra y la acción, que es la forma más eficaz del hombre perennizarse en la historia.-

Surge la pregunta siguiente: ¿Cuándo queda roto este equilibrio?. ¿Cuándo se rompe el estado de justeza consigo mismo? ¿Cuándo desaparece el bien estar, el bien sentirse?.- Pues bien, distinguido lector. Este equilibrio ontológico queda roto, cuando el bien estar y el bien sentirse, es atacado, es herido, por acciones o hechos de variada índole.- Ejemplo, nadie ignora o desconoce, que el humano tiene derecho a tener dos orejas, de hecho las tiene.- De pronto sucede que a Carmelito, un adolescente de catorce años y siete meses, su padre Ruperto, en un arrebato de ira, le corta la oreja derecha, sin que los médicos, a pesar de su esfuerzo logren pegársela.

En el hipotético caso, el equilibrio ontológico, el bien estar, bien sentirse y el estado justo de Carmelito, quedó roto. También el de su madre y el de la tía y la abuela.- Es ahí el papel, en cierto modo imposible, de los que administran Justicia: llevar o hacer retornar a la vida del agraviado y al núcleo familiar al estado justo, al bien estar, y bien sentirse, en definitiva, al estado de equilibrio en que antes se encontraban.- ¿ Cree usted, señor lector, que a pesar de las sanciones penal y civil, que el juez le aplique a Ruperto, Carmelito, en particular, recuperará el equilibrio ontológico que se expresa o manifiesta en bien estar, bien sentirse, y en un estado justo con él mismo?.- ¿Los jueces y miembros de ministerio público dominicanos y allende el mar, están claros de esto?.- Considero que una hojeadita y lectura vertical a los supremos principios del derecho y algunos textos de teoría del derecho y de la justicia, no le haría daño.- ¡¡¡Oh Dios!!! Hacer justicia no es para gente que no ha llegado, ni tampoco para el que va de prisa.- No es para el empleado de la justicia, ni para el come cheques.- Es para quien se ha consagrado a entender esa suprema y compleja misión.-

Por tanto, la primera parte de esta reflexión la concluyo afirmando la tesis de que la Justicia, más que un principio, más que un valor, es un Ideal a alcanzar por los hombres y mujeres en el proceso de construcción de esta experiencia humana, concretada en el yo societal.-

El autor es abogado y catedrático de la UCNE.