Condena a 20 años a Elena Marizán, satisface a San Francisco de Macorís
- Mercedes Pérez
y David Díaz
Lunes 31.10.2011
La condena a 20 años de reclusión a María Elena Marizán Flores y la ratificación a 30 años a Victor Alfonso Brito Vásquez (el Guachy) por ser cómplice y autor material, respectivamente, del crimen de la joven estudiante Juanny Lohara Tavarez Rosario, dejó satisfecho a amplios sectores sociales de esta ciudad.
La decisión de los jueces de la Corte de Apelación de esta ciudad, dejó conforme a familiares, instituciones, amigos, entre otras personas, quienes afirmaron que estarán pendientes si la defensa de Marizán acude en casación ante la Suprema Corte de Justicia.
La decisión que puso fin al sonado caso, se produjo la noche del jueves 13 de octubre 2011, en ese alto tribunal el cual estuvo repleto de personas, en medio de estrictas medidas de seguridad.
Inmediatamente dictada la sentencia, Marizán Flores fue sacada esposada de la sala de audiencias, y llevada a la cárcel de mujeres de Salcedo, donde cumple tras las rejas su sentencia.
Desde diferentes puntos de la ciudad, se realizaron caravanas y llamadas vía teléfonica a diferentes programas de radio y televisión, de personas expresando ¡por fín se hizo justicia!, ¡Gracias a Dios, los jueces no se vendieron!.
"Tenían que cantarle los 30 años. Esa asesina no merece ninguna consideración", entre otros comentarios enviados por Internet.
La sentencia de Marizán Flores y Brito Vásquez, la firman los magistrados Sulpicio Almonó, presidente de la Corte, Claudio Aníbal Medrano, y Melkys Lantigua.
Existe la posibilidad de que el doctor Artagnan Pérez Méndez, abogado defensor de Elena Marizán, recurra en casación ante la Suprema Corte de Justicia, en un plazo de seis meses; la parte querellante dijo estar conteste para responder cualquier decisión.
Lohara Tavárez Rosario, fue raptada cuando se dirigía a la residencia de su padre, el arquitecto Virgilio Tavarez, la tarde del 5 de noviembre del 2009; asesinada y su cadáver fue hallado al otro día, tirado en unos matorrales en la comunidad Las Cejas, por dos haitianos que se dirigían a una construcción donde laboran.
Presenta golpes fuertes en el rostro, heridas de tijera en el cuello, en los senos, y estrangulamiento con un cordón de tenis y un pedazo de tela.
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