Voz escrita de San Francisco y el Nordeste, No. 414,
Edición 1
de abril del 2005, Rep. Dom.
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Un ser humano increíble

Juan Pablo ll es una de las figuras más importantes de la historia moderna.

Al morir el 2 de abril del presente año se puso de manifiesto el inmenso ser humano que fue.

Su peregrinaje en promoción de la justicia y construcción de la paz le llevó a los más apartados países del mundo.

Como ser humano su grandeza radicó en la humildad.

Son múltiples las enseñanzas que Juan Pablo ll ofreció a la humanidad. Como ejemplo vimos las imágenes de la televisión y las fotos de los periódicos mostrando al mundo el material y la forma sencilla del ataud que contiene sus restos mortales.

Su vida fue ejemplo de total desprendimiento pues revela en su testamento que no dejaba ni un solo bien material.

Fue Juan Pablo ll un ser humano increíble, de esos que nacen una vez cada milenio.

Su carismático liderazgo hizo que las ceremonias previas a su entierro en plaza San Pedro se convirtieran en un acontecimiento sin precedentes.

Humildes creyentes católicos, líderes mundiales, gobernantes y representantes de otras denominaciones religiosas de diferentes partes del mundo se trasladaron al Vaticano para despedir al Santo Padre.

Por su enorme autoridad moral y religiosa basada en la humildad pidió perdón a la humanidad por los errores cometidos por la Iglesia Católica.

La muerte de Juan Pablo ll (Karol Wojtyla) enluta a una parte importante de la humanidad.

Como miembros de esa humanidad doliente los francomacorisanos católicos encabezados por Monseñor Moya rindieron tributos y despidieron al Papa Juan Pablo ll, un verdadero mensajero de la paz y protector de la humanidad. ¡Descanse en paz!