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Lluvia de ideas ante el TLC EL JAYA propone que una de las organizaciones de la Sociedad Civil, realmente preocupada por los efectos negativos del Tratado de Libre Comercio (TLC), asuma el papel de estimular la creatividad y ejercitar la imaginación de la gente acerca de qué podríamos hacer los dominicanos para reducir los efectos nocivos del acuerdo de referencia. Entendemos que la gente pensante debe generar y plantear ideas positivas acerca de cómo afrontar un asunto que se sabe negativo, pero que a la vez estamos obligados a concebir las formas de maniobrar para sobrevivir y finalmente convertirlo en una oportunidad de crecimiento y de progreso colectivo. Ya sabemos que el calendario establece que en enero de 2006 entra en vigencia el TLC cuyos efectos se estiman devastadores para el país. Sinembargo EL JAYA percibe que los líderes sociales, políticos, empresariales y funcionarios del Estado desde el Presidente de la República hasta el de la más baja escala jerárquica, están sentados en el muro de las lamentaciones. Bien podría la organización que decida asumir la presente propuesta abrir una especie de concurso que incentive a la gente a generar una lluvia de ideas de cómo hacer frente con éxito al TLC. Hay que ensayar formas que permitan recoger las ideas de la población para elaborar un plan A y un plan B, con la finalidad de que si no nos va bien de un modo, ver cómo de otra manera podemos hacer del TLC una oportunidad de salir airoso y mejorar. En otras palabras si no puedes con el enemigo, únete a él. Como ejemplo del concurso Lluvia de Ideas frente al TLC, EL JAYA recomienda al secretario de Agricultura que destine la mayor cantidad de recursos económicos, materiales y personal técnico a labores de extensión. Ese personal se encargaría de fomentar y enseñar nuevos renglones de producción para sustituir los rubros que más se afectarán con el TLC. Renglones como la producción de miel de abeja, carne de conejo, plátanos FHIA 20 y FHIA 21, producción de peces en estanques, organizar y mejorar la pesca marítima y otros rubros no tradicionales cuyos costos de crianza o cosecha sólo conlleva el esfuerzo de quien lo explota y tienen amplios mercados tanto dentro como fuera del país. No hay dudas de que los miedos y temores que siempre preceden los períodos de nuevos modelos de producción, de transporte, de comunicación u otros esquemas se arrastran desde lejos. Pero el mundo y la gente no se acaban; la gente tiene la virtud de transformar actitudes y visiones lo cual le permite adaptarse y avanzar. Si repasamos algunos períodos con sus esquemas de producción e intercambios de bienes de consumo que necesita la humanidad, vemos que la naturaleza siempre ha provisto al hombre de los elementos más importantes para la vida y son los que menos cuestan. La comunidad primitiva vivió de la recolección de frutos y de la caza de animales que provee la prodigiosa naturaleza. Cuando hablamos de trueque y cambalache como forma de intercambio y pago de bienes hay que trasladarse a los albores de la humanidad. No olvidemos que la Era Industrial sustituyó a la artesanal. Ahora la humanidad está en la Era Post Industrial o Época Tecnológica, también llamada Digital. Y la verdad es que hasta quienes venimos de la Galaxia Gutembert estamos viviendo y adaptándonos bien a ella. Ha llegado pues el momento de levantarnos del muro de las lamentaciones y ejercitarnos en una lluvia de ideas planteadas en positivo para ganar con el TLC. |
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