|
Semana Santa, reflexión y política El período de Semana Santa es un magnífico espacio para la reflexión. Reflexión en que deben ejercitarse gobernantes y gobernados. Más ahora que estamos en plena campaña electoral. Los gobernantes deben reflexionar sobre los graves problemas que afectan al país e idear formas nuevas para afrentarlos adecuadamente. Los gobernados tienen que reflexionar acerca de cómo pueden sortear mejor las dificultades que tienen que encarar en un país que padece prolongada crisis en el suministro de energía eléctrica y seguridad ciudadana. Quisiéramos sugerir a los ciudadanos que en Semana Santa se dediquen a cultos religiosos, actividades deportivas y al descanso. Son momentos en que los delincuentes actúan hasta a plena luz del día en forma desafiante, y los apagones eléctricos constituyen el manto que protege las más variadas formas de delincuencia. En comunidades campesinas antes tranquilas, en barrios y áreas céntricas de las ciudades, la gente vive con el temor y la angustia de ser asaltada a mano armada. El país sufre el desbordamiento de la delincuencia: arrancar una cadena, un celular, una cartera; quitarle unos tenis o unos zapatos a una persona a mitad del trayecto que debe recorrer, son acciones tan frecuentes como que le despojen de una motocicleta o de un automovil. Y cometen esos hechos a cualquiera hora y en cualquier lugar. Lo lamentable es que las autoridades lucen impotentes e incapaces ante esta situación. La policía no acude a tiempo adonde se le llama porque alega son los fiscales que deben actuar de acuerdo al nuevo código y la justicia reclama que se cumpla un protocolo para recibir y conocer casos delictivos. Es inevitable que el jolgorio y la buya política vaya a las playas, ríos y otros lugares donde se concentre mucha gente durante el asueto de Semana Santa. Conviene pues aconsejar a los líderes instruir a la militancia mantener la cabeza fría y bajo control las pasiones políticas de modo que se eviten hechos de lamentar.
|
|