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El Tratado de Libre Comercio (TLC) en blanco y negro Está en debate el tema sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC). Acerca de este hay una gran confusión por cuanto el común de los dominicanos no sabe en qué beneficia ni en cuánto perjudica al país. Está pendiente que los congresos de Estados Unidos y de República Dominicana lo aprueben para que entre en vigencia, pero de acuerdo al calendario esto debe ocurrir antes o durante diciembre del presente año. Lo que sí está claro es que en la economía dominicana el TLC tendrá efectos comparables a un huracán en cuanto a producción y comercialización de bienes y servicios. Se señalan como beneficios que al país entrarán sin pagar impuestos el grueso de los productos industriales y comestibles. Estos sin embargo constituyen las principales fuentes de recaudación de las aduanas. El consumidor -todos somos consumidores- se beneficiará comprando productos buenos y baratos. Pero a la vez esos mismos productos habrán forzado la quiebra y cierre de empresas nativas que proporcionan miles de empleos a muchas familias dominicanas. El gobierno, por su parte, compensará con nuevos impuestos lo que deja de recaudar a través de las aduanas. Se asegura que al entrar en vigencia el TLC los productos dominicanos entrarán a Estados Unidos sin pagar impuestos. Ocurre sin embargo que la balanza comercial entre ambos países siempre ha favorecido a Estados Unidos por ser un país altamente industrializado. Mientras que el país ha sido su tradicional exportador de materias primas, ahora tiene una economía de servicio basada en los frágiles componentes de turismo, zonas francas, remesas y comunicaciones. Aunque es evidente que el país está en desnivel con el Tratado de Libre Comercio, todo parece indicar que República Dominicana tendrá que desarrollar a pasos acelerados toda su capacidad creativa y productiva para aprovechar las ventajas del TLC. |
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