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Resuelvan esa crisis con lógica, no con ley No es la primera vez que se presenta una crisis de gestión en el Ayuntamiento de San Francisco de Macorís. Pero en la actual nos luce que la parálisis en la evolución del conflicto tiene origen en la interpretación que aplican el ejecutivo por un lado y los regidores por el otro a las normas que rigen la vida municipal. Una reflexión y análisis nos permite considerar que la ley 3455 de organización municipal que data de la era de Trujillo con modificaciones posteriores que no contemplan situaciones conflictivas. No olvidemos que en el régimen trujillista no había disidencias, se encadenaban los juicios, las ideas, los pensamientos, se levantaba la mano y se cumplía la voluntad del jefe. En los gobiernos de Balaguer si bien hubo disenso, también rápidamente se compraba la voluntad de quien se opusiera, así se alcanzaba unanimidad en la aprobación de las leyes y resoluciones normativas que necesitaba el régimen. Así es que no creemos que la ley 3455 pueda invocarse en la solución de un conflicto político como el que tenemos en este momento en el cabildo local.La solución tiene que venir del razonamiento, de la sensatez y el sentido práctico que aconseja el abordaje de una diferencia política en vida democrática. En ese sentido EL JAYA plantea que el ejecutivo acepte sin condicionamientos a los funcionarios designados por la Sala Capitular porque es la decisión de regidores en mayoría numérica de tres partidos. Los regidores deben mostrar magnanimidad. Si los funcionarios sustituídos no han cometido irregularidades en el desempeño de sus labores deben ser colocados en otras posiciones para aprovechar sus experiencias ya sea como supervisores de áreas o departamentos. Como el cabildo funciona de manera colegiada, el ejecutivo debe acatar la decisión de los regidores y entender que los nuevos funcionarios cumplirán sus instrucciones como él tiene que actuar por mandato de la sala. El ejecutivo ha realizado un gran trabajo al frente de la sindicatura y ha rendido cuentas de cómo ha manejado los recursos de la corporación edilicia. Si la decisión de los regidores busca impedir las aspiraciones del ejecutivo de repostularse deben saber que él tiene derecho a optar por una segunda elección en el cargo.El éxito o fracaso de sus aspiraciones se conocerá al contarse los votos en las próximas elecciones de mayo de 2006. Resuelvan esa crisis con lógica, no con ley. |
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