Nuevo Rol del Amor, La Amistad y La Confraternidad
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- Publicado el Lunes, 03 Diciembre 2012 11:03
- Escrito por Ysócrates Andrés Peña Reyes
Un padre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel de regalo dorado, explotando en furia cuando vio que la niña trataba de envolver una caja de regalos.
A la mañana siguiente, la niña le llevó un regalo a su padre diciéndole: "Esto es para ti, papá". El hombre se sintió avergonzado por su pasada reacción, pero volvió a sentirse molesto cuando viò que la caja que le daba su hija estaba vacía, entonces gritándole le dijo: ¿"No sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro?".
La pequeña, apesadumbrada y asustada le dijo: "Oh papá, esta caja no está vacía, yo soplé besos dentro de ella, y todos son para ti". El padre se estremeció de tanto amor, puso sus brazos alrededor de su hija y le suplicó que lo perdonara.
Lo anteriormente citado, nos llama al cuestionamiento y a la profunda reflexión personal, y sobre todo, a revisar nuestras tareas y responsabilidades, para permitirnos entender a toda plenitud, que si bien es cierto que en el mundo en que vivimos hemos avanzado en modernidad y tecnología, nos hemos olvidado de otros aspectos, no menos importantes, que necesitamos para realmente ser felices y crecer como entes sociales dentro de la familia y la sociedad.
Es por ello que cuando nos sentimos angustiados por los males que en nuestro diario vivir nos acechan y golpean, es necesario romper con la ceguera que nos impide darnos cuenta que tenemos nuestra cuota de responsabilidad en las causas que han generado los mismos, al habernos cobijado en un egoísmo excesivo que dificulta el diálogo entre los humanos, de tal forma que cada vez tenemos más conocidos y menos amigos.
Para subsanar tan perjudicial problemática, debemos proponernos abrazarnos a la fuente principal de la realización del amor para sí mismo y los demás, que lo engendra cultivar en su más alta dimensión la amistad solidaria y sustentable, uno de los más extraordinarios valores y uno de los dones más altos de Dios, quien se presenta como amigo de los hombres por medio de los pactos que selló con Abraham, con Moisés y con los profetas, además de enviarnos a Jesucristo para mostrarnos que, pese a nuestras debilidades y pecados, es nuestro mejor amigo, y por medio de esa experiencia gratificante, mostrarnos que se pueden tener amigos leales y especiales.
Para lograr a plenitud esta meta, tenemos que lanzarnos tras ella, entendiendo que si bien es cierto que todo hombre o mujer necesita de la amistad, por ser una experiencia hermosa, enriquecedora y digna de los mayores elogios, resulta al mismo tiempo difícil y delicada. Difícil, porque no es una moneda que se encuentra tirada en la calle, ya que hay que buscarla tan apasionadamente como un tesoro. Delicada, porque precisa de determinados ambientes para nacer, y cuidados especiales para ser cultivada, por medio de constantes esfuerzos que permitan que crezca y nunca se degrade.
Al ser la amistad una de las más altas facetas del amor, la misma nos llama y obliga a dar lo mejor de cada quien, y, sobre todo, a cosechar los beneficiosos frutos y resultados de una vida en plenitud, entregados a causas y objetivos loables y comunes, que posibiliten el establecimiento de un orden social que asegure a todos sin excepción un mayor grado de paz, libertad y justicia social.
En el mundo tan débil y frágil en el que vivimos, debemos procurar por medio de la fe y el amor que se profesan los verdaderos amigos, la plena implementación del valor de la amistad, como columna primordial de las familias, las instituciones y nuestras comunidades.
Que esta época de navidad y nuevo año, sea una ocasión propicia y un punto de partida para una mayor solidificación de los entornos sociales a los que pertenecemos, por medio del cultivo efectivo de la amistad, la confraternidad y los valores que Dios ha puesto a nuestra disposición como una opción posible, y una herramienta necesaria para la plena felicidad y realización del hombre y la mujer.
Ysócrates Andrés Peña Reyes
Director General del Consejo Regional de Desarrollo (CRD),
Abogado y Politólogo. Tel. 809.244-5496.-Email:
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