¿Significa algo lo que dicen nuestros alumnos?
- Detalles
- Publicado el Jueves, 06 Diciembre 2012 11:28
- Escrito por Elvido Lora Abreu
He visto, casi con asombro, algunos maestros cuestionando y repudiando a sus alumnos cuando le escuchan pronunciar alternativas lingüísticas como estas: dame hilo, suéltame en banda, dame luz, una vaina vacana, tumba eso, tu ta omo, no me dé cotorra, dime a ver, full de to, desacatao, me quité, no te pongas bruto, no me sofoque, coche bomba, la macate, tu ta cromo, palomón, vete a diez, haciendo cocote, la menor desafiná, estar atractivo, atrás del último, la tola, paquetero, me copiaste, manga ahí, tú ta cloro, tenemos la paca, el efe, esa merma, eso es un biberón, animal, allá, montro, a janguiar, demagogo, sicario, ratatá, está en barahona…
Esta situación puede ser afrontada conscientemente de diversas maneras; basta con analizar qué empuja a esta perspectiva lingüística, quién media para que los alumnos se identifiquen con estos términos, por qué el hablante busca la armonía de un equilibrio en el contexto oral.
Lo primero es que no se puede concebir la lengua fuera de la dualidad “objeto y espacio”, lengua y cultura. La lengua es cultura. Toda actividad lingüística se vale del contexto; el que está fuera de objeto esta fuera de contexto. La lengua no puede verse como una cárcel que prohíbe el uso de la opción. Los hablantes de una lengua no hacen nada ni con fonemas, ni con palabras.
En el texto “Los Imaginados”, Jorge Cela, ilustra una de las principales características de “La otra cara de la pobreza”: la de la inexistencia. Cela, se vale de la confusión entre los términos “Marginados” e “imaginados” para definir como el poder adquiere hegemonía sobre este grupo y ejerce, para legitimarse, el control de la acción y la mente. Los términos, montro, animal, el fuerte, vacano, el duro…es una definición del como nada valgo, sigo en el anonimato. Hace décadas la UNESCO sugería del derecho que poseen los hablantes en desventaja del manejo de otros códigos, a expresar libremente su propia lengua. Los hijos de los obreros están en inferioridad de condiciones con respecto al código dominante en la escuela, no que su lengua sea deficiente, sino que existe un déficit en el marco de las relaciones sociales y en el contexto de las relaciones de macropoder. El entorno social y cultural del alumno se constituye en mediadores entre el lenguaje, la cognición y la conducta.
Isabel Allende en “Cuentos de Eva Luna”, argumenta: “Ese día Belisa Crepusculario se enteró que las palabras andan sueltas sin dueño y cualquiera con un poco de maña puede apoderársela para comerciar con ellas”.
El lenguaje no trata de reproducir las verdaderas confusiones y oscilaciones de la conciencia, sino que es lógico, en el sentido de que se trata de reproducir una descripción racional y ordenada del acontecimiento.
La producción discursiva de toda sociedad está controlada; “se domina lo que merece ser separado y lo que puede unirse; lo que puede decirse y lo que debe callarse.”
El fenómeno dialectal se inscribe en las realidades culturales y sociales del hablante. La desidentidad empuja hacia la aparición y práctica de estas manifestaciones simplistas del uso del habla.
En la medida que internaliza la visión del opresor y asume su inferioridad, el nativo es empujado primero a la ambigüedad y luego a romper con su cultura, que no obstante mantiene los efectos perturbadores de su personalidad es posible que racionalice como vicios y culpas, según las pautas del dominador, las actitudes con que su grupo se autodefiende de la opresión (romper el idioma, por ejemplo).
La falta de un lugar establecido socialmente hace que los sometidos, un sector revulsivo del orden social; vivan la contradicción entre el atractivo emocional de las raíces maternas y el imperativo de los dominadores, que interiorizan a los sometidos.
El uso extendido de la resemantización construye los paradigmas de las identidades del presente. Cuanto más tradicional es una cultura más inclinada se sienten sus miembros a reclamar una fundación sustancial de los valores.
Los elementos que sirven de campo de desarrollo a la evolución de las lenguas son el tiempo y el espacio. Ambos elementos combinados enfrentan al ser humano con realidades nuevas que debe denominar y le ofrecen la posibilidad de olvidar realidades viejas… (Celso Benavides, 2006)
Para Van Dijk (2000), el contexto es el conjunto estructurado de todas las propiedades de una situación social que son posiblemente pertinentes para la interpretación y la conversación.
No existe una lengua oral estándar, la estandarización es propia de la lengua escrita, es por ello, que debe crearse un ambiente de armonía, tolerancia y respeto al habla sociodialectal de nuestros alumnos.
“Las palabras encubren más de lo que descubren; hay que ver las cosas que se esconden detrás de ellas”. (Louis-Joseph Janvier).
This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

