Vie31102014

Actualizado a las: Vie, 31 Oct 2014 12pm

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El que tenga las lágrimas ondas que empiece a llorar temprano

El diccionario de la lengua española define el término lágrima de la manera siguiente: es cada una de las gotas del humor que segrega la glándula lagrimal y que sobreabunda y vierte en los ojos por motivos morales y físicos. Pues una persona que llora fácilmente, que lo hace con frecuencia y muchas veces de manera involuntaria es a la que se le llama “lagrimoso”.

Dícese también, que éstos últimos son de los que tienen los ojos tiernos y húmedos por achaque de vicio de la naturaleza o que están próximo al llorar o que acaban de llorar. Pues una persona puede llorar por muchas razones: puede ser el producto de un desahogo del cuerpo, puede ser frente a un hecho irremediable, como la muerte de un ser querido, puede ser emocional, puede ser de alegría y puede ser que su sistema de segregación sea más sensitivo que otros, pero hay muchos motivos por lo que una persona puede llorar, frente a una derrota inminente, frente a la victoria de tu ejército, frente al fracaso del adversario, frente a hechos dramáticos, frente al triunfo de un ser querido, todo esto porque las lágrimas es un desahogo del cuerpo que se manifiesta con agua que salen en gotas por los órganos visuales, pero también, se llora por miedo, se llora por saber que ha sobresalido sobre los demás, y se llora por diversas razones, pero, aquí se tiene la creencia que una persona es débil si llora, que tiene miedo, que no es una persona fuerte, y que no está preparado para los grandes acontecimientos y no es así, porque ya les dije que las lágrimas son un desahogo del cuerpo que puede ser visto en cualquier persona y en cualquier momento. En la historia de la humanidad, se dice que los grandes hombres han llorado por diversas razones, de alegría, de miedo, por una derrota y frente a hechos irremediables. Le recuerdo que en la obra titulada “La Memoria De Un Cortesano De La Era De Trujillo” de la autoría del Dr. JOAQUÍN BALAGUER, obra que fue publicada su primera edición el 5 de octubre de 1988, dicho autor se refiere a las lágrimas en dicha obra el texto siguiente que copiado de manera íntegra afirma como sigue: el 29 de agosto de 1956, al día siguiente de la muerte de mi padre, recibí en mi casa paterna la visita del Lic. Pericles A. Franco, quien me expresó sus condolencias con palabras tan nobles que me hicieron llorar amargamente. Sorprendido por mi reacción me dio suavemente a entender que las lágrimas no eran propias de hombres bien preparados para las luchas de la vida y que en caso de desgracias semejantes a la que en aquel momento me afligía, un carácter entero debía consolarse pensando que la muerte es un fenómeno natural y que debía bastarme como consuelo de mi pena la certidumbre de que mi progenitor había dejado un recuerdo grato en la sociedad cuyo seno había vivido.

Qué cruel me pareció entonces y me parece aún hoy día aquella amonestación amistosa. Los hombres también tenemos derecho a llorar, porque las lágrimas no sólo son un desahogo físico sino también una expresión de sensibilidad que se justifica sobre todo en presencia de un hecho irremediable. Príamo lloró ante el cadáver de Héctor, y Aquiles ante el cuerpo exánime de Patroclo, en la Ilíada. Se llora inclusive ante la desgracia de un rival que vemos caer desde lo alto, desde la cima sobre la cual se pavoneó su orgullo. César, cuyos nervios no se alteraron en el Rubicón y que escribió inclusive un tratado de gramática mientras cruzaba los Alpes al frente de su ejército, lloró en Alejandría cuando Teodotes se presentó ante él con la cabeza de Pompeyo. También Alejandro se conmueve ante la tragedia de su mayor enemigo y llora sobre los restos de Darío. Lloran aun los bárbaros, como Jerjes cuando manda azotar las olas y se subleva impotente ante el océano en cólera. Lloran los reyes como Felipe II ante los restos de su armada invencible. Lloran los héroes de los grandes poemas de amor, como Werther, como René y como Obermann. Según la pintura más conocida sobre la fisonomía de Jesucristo, la que trazó el antecesor de Pilatos en Palestina Léntulo, al hijo que Dios no se le vio nunca reír pero sí llorar con frecuencia. Cristo lloró sobre la tumba de Lázaro. También lloró cuando recibió el beso de Judas, más doloroso para él que el lanzano de Longino. Digámoslo, pues, con sus propias palabras “Bienaventurados los que lloran”.

Aunque el citado autor en medio de la campaña política del 1978 y luego de la derrota aplastante de su partido, le dijo a sus seguidores que iban a llorar como mujeres los que no pudieron defender como hombres, sin embargo, en la página 403 de su obra citada entonces señala que: “las lágrimas son el resultado de un desahogo físico o moral y que los grandes hombres que registra la historia en la humanidad, han llorado”, pues está demostrado que las lágrimas no son propias de ninguna persona en particular, porque hasta Jesús lloró cuando recibió el beso de Judas, que no son propias de los débiles ni de los fuertes, ni de los grandes ni de los pequeños, ni de hombres ni de mujeres, ni de niños ni de adultos, es simplemente un desahogo del cuerpo que se manifiesta a través de los órganos visuales brotando gotas de agua y que se pueden combinar con llantos en alta voz de diferentes maneras, sin embargo, hay personas que frente a un hecho irremediable, no pueden llorar y entonces se desploman al suelo y sólo logran su recuperación cuando estallan en lágrimas o en llantos, es decir que cuando pueden lagrimear o producir llantos en alta voz, ahí mismo viene su recuperación y estabilidad emocional, pero, este ataque solo les da a los/las que tienen las lágrimas ondas y no pueden derramarlas con facilidad ni frente a un hecho irremediable y entonces, lo que se dice es QUE A LOS QUE TENGAN LAS LÁGRIMAS ONDAS QUE EMPIECEN A LLORAR TEMPRANO y yo le agrego a ver si lo pueden lograr.

En la República Dominicana en cuestión de días se producirá un acontecimiento importante como lo es el cambio de un gobierno a otro gobierno, y posiblemente surgido de otro partido y fuera bueno que los seguidores de los candidatos especialmente de los que no tienen posibilidades de ganar no se preparen para llorar, porque como le dije este es un acto emocional y muchas veces es incontrolable y que puede producirse en cualquier momento pero, a los que tienen las lágrimas ondas no está de más que comiencen a practicar con tiempo, porque un ataque puede que sea fatal si se produce en la soledad y entender que en la vida no siempre se gana y que como se llora de alegría y de tristeza, que lo hagan por la última porque como quiera, las lágrimas son lágrimas y van al mar dice el salsero Ismael Rivera y a los que no puedan llorar que traten de lanzar un llanto que mientras más duro suene, más pronto se le quita la maldad que le aqueja.

Hipólito Mejía ganará las elecciones el 20 de Mayo y los que los apoyamos lloraremos de alegría y los demás que lo hagan de tristeza pero como la República es de todos, yo espero, que este hombre gane y gobierne con energía, con sabiduría, con rectitud, con prudencia y sobre todo que el gobierno sea para todos. Y el autor termina igual que Ismael Rivera diciendo que: “las palabras son del aire y van al aire y que las lágrimas son lágrimas y van al mar”, y no dejar de recordarles que a los que tengan las lágrimas ondas que comiencen a llorar temprano. El autor es Abogado, ex Procurador Fiscal y Presidente Provincial del PDI (Miembro del Comité Central).