Existen infinidad de abrazos y cada uno de ellos dice algo muy concreto. El fraternal, el amistoso, el amoroso y el sexual. Hay múltiples posibilidades de enlazar dos cuerpos con los brazos e incluso con las piernas, pero siempre es posible inventar nuevas formas.
Quien no necesita sentir el contacto físico de los seres queridos? Tras permanecer un breve tiempo alejados de ellos se comienza a echar en falta las demostraciones de afecto.
El abrazo proporciona sentimientos de placer. Puede ser superficial y profundo pero siempre está provisto de emociones. Y es una demostración de amor. Sin embargo los abrazos pueden llegar mucho más lejos. Eso sí, algunos de ellos se practican en la mayor de las intimidades.
Dar un abrazo en público no es fácil para todo el mundo. Requiere que las personas se conozcan, se aprecien y, estén dispuestas a mostrar ese cariño ante los demás.
Cuando una persona abraza a otra la autoestima se eleva. La persona que se siente querida y merecedora de ese abrazo se siente también más feliz. No se debe tener miedo a abrazar, también hay que aprender a recibir abrazos. A menudo, es más difícil saber recibir un abrazo que darlo.
Muchas veces, la rutina nos hace olvidar la importancia de sentir a los demás, y no solo en el plano sexual sino también en el personal y amistoso. Nuestra sociedad es, cada vez, más individualista. Las personas permanecen solteras durante más tiempo, viven solas y sus círculos sociales son cada vez más reducidos.
A pesar de esto, hay algo que no podrá cambiar por ser parte de la misma esencia del ser humado. El hombre, para ser feliz, ha necesitado, necesita y necesitara, del contacto con los demás: sentir afecto no solo expresado con palabras, sino también y, sobre todo, a través de abrazos, caricias y besos.











Discussion about this post