Santo Domingo.– La anhelada construcción de un estadio de béisbol moderno en la República Dominicana ha tomado un giro estratégico y financiero de gran envergadura.
Según revelaron en primicia la comunicadora Colombia Alcántara y el analista Freddy Aguasvivas en el programa Al Tanto, el Grupo Rizek, uno de los conglomerados económicos más poderosos del país, estaría detrás del diseño y ejecución de un nuevo complejo deportivo con certificaciones de Grandes Ligas (MLB).
Desde hace muchos años está la conversación de la construcción de un nuevo estadio de béisbol moderno en la República Dominicana, la narrativa toma un nuevo giro estratégico tras revelarse la primicia que el Grupo Rizek, estaría preparando un proyecto de alto nivel para desarrollar una nueva instalación deportiva con estándares internacionales.
Alcántara y Aguasvivas, aseguraron que el grupo empresarial ya se encuentra trabajando en el diseño de un complejo deportivo de primer orden, manejado con alto nivel de discreción, pero con una visión clara de modernización y expansión de la infraestructura deportiva nacional.
Durante la transmisión se explicaron que han existido al menos tres grandes propuestas para la construcción de un nuevo estadio en Santo Domingo:
El primero fue desarrollado durante la gestión de Joaquín Jerónimo junto al INVI, y contemplaba un estadio moderno rodeado de apartamentos de lujo, con un concepto urbano-deportivo integral. Sin embargo, el proyecto fue detenido por razones políticas.
El segundo proyecto fue impulsado por un grupo de empresarios, entre ellos Miguel Vargas, y proponía levantar el estadio en los terrenos del antiguo Hotel Agua y Luz, una zona con potencial para el desarrollo de un gran parque urbano y un complejo deportivo. Esta iniciativa tampoco logró concretarse.
Y esta nueva propuesta, y corresponde al Grupo Rizek, cuya entrada fue calificada como un movimiento de alto impacto, debido a su capacidad financiera, experiencia en grandes proyectos de infraestructura y credibilidad institucional.
FITUR respalda la viabilidad del proyecto
La primicia revelada en medios locales coincide con lo presentado por la delegación dominicana en la Feria Internacional de Turismo (FITUR), en Madrid, donde se expuso formalmente la necesidad y viabilidad económica de un nuevo estadio de béisbol en el país.
En FITUR se planteó, de manera concreta, la posibilidad de que la República Dominicana sea sede de una fase del Clásico Mundial de Béisbol en 2028 o 2030, así como la celebración de partidos de entrenamientos de primavera y juegos de temporada regular de Grandes Ligas (MLB).
El proyecto que se impulsa no se limita al béisbol local. El nuevo estadio sería concebido como un complejo multifuncional, capaz de albergar:
- Partidos de la Liga Invernal de Béisbol e internacionales.
- Eventos de MLB
- Conciertos y espectáculos masivos
- Actividades culturales y turísticas
- Museos y experiencias interactivas con leyendas del béisbol dominicano
El objetivo es garantizar un calendario permanente de eventos, que permita que la instalación sea autosostenible y genere impacto económico continuo.
Demanda comprobada y respaldo del público
La credibilidad del proyecto se fortalece con hechos recientes. Los juegos de entrenamientos de primavera programados para el 3 y 4 de marzo, entre los Tigres de Detroit y la selección dominicana, se encuentran totalmente vendidos, lo que confirma una alta demanda del público y el potencial del país como destino de turismo deportivo.
Grupo Rizek: músculo financiero y experiencia
La posible entrada del Grupo Rizek que encabeza la familia Rizek que son propietarias del equipo de Béisbol Gigantes del Cibao y de baloncesto Indios de San Francisco representa un factor diferenciador. Con presencia en sectores como agroindustria, finanzas, inversiones y construcción, el grupo cuenta con:
De concretarse, su participación permitiría reducir la carga exclusiva del Estado y fortalecer el modelo de inversión privada en infraestructura deportiva.
La primicia revelada por Alcántara y Aguasvivas, el respaldo presentado en FITUR, el interés de MLB y la posible participación del Estado, posiciona el nuevo estadio como un megaproyecto estructural, con impacto directo en: turismo, marca país, desarrollo urbano, industria del entretenimiento y fortalecimiento del béisbol dominicano.











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