Barcelona 3-0 Oviedo | LaLiga
Más de 40 días después, el FC Barcelona volvió a pisar el Spotify Camp Nou, todavía inmerso en reformas, un escenario que transmite sensación de limbo y cambio de era. Bajo una lluvia torrencial, con un estadio a medio vestir y sin la grada d’Animació, el Barça de Hansi Flick resolvió el partido tras una segunda parte brillante y se mantiene líder de LaLiga.
El triunfo llegó después de los 45 minutos más grises de la temporada, en un encuentro espeso, interrumpido y sin ritmo. Ni el vacío del gol norte —que recordó a los partidos sin público de la era covid— ni el diluvio lograron empañar una victoria que refuerza el mensaje del líder: este Barça no se desvía de su misión.
Un Camp Nou extraño y un Barça sin chispa
A la espera de definir la nueva grada d’Animació, el ambiente fue contenido. El culé animó sin estridencias y mostró su enfado con el colegiado Martínez Munuera, en un partido trabado desde el inicio.
Las rotaciones condicionaron el arranque. Flick apostó por:
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Cancelo en lugar de Balde
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Eric García como central
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Casadó acompañando a De Jong ante la ausencia de Pedri
Durante el primer cuarto de hora, nadie habría adivinado que se enfrentaban el líder y el colista. El Barça estuvo descoordinado, precipitado y sin profundidad.
El Oviedo incomoda y el Barça no responde
El primer aviso serio llegó al minuto 25 con un centro de Casadó que casi conecta Lewandowski. Sin Fermín, al equipo le faltó nervio y desequilibrio.
El Oviedo no solo resistió, también atacó. Ilyas probó desde fuera del área y Hassan fue un dolor de cabeza constante para Cancelo, firmando una primera parte que recordó a Lamine Yamal en versión rival.
La respuesta azulgrana fue escasa:
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Un remate flojo de Lewandowski
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Un disparo de Raphinha que rechazó Aarón
Demasiado poco para un líder.
El Barça cambia el ritmo y decide el partido
El descanso lo cambió todo. El Barça salió con otra intensidad y apareció el jugador con más claridad sin Pedri: Dani Olmo. En uno de esos destellos que cambian partidos, el mediapunta firmó un derechazo ajustado, imposible para el portero.
La presión alta marcó el camino. Lamine Yamal inició la acción del segundo gol, Raphinha forzó el error de David Costas y el brasileño definió con una vaselina quirúrgica que liberó toda su frustración.
Con los goles, cambió la atmósfera. El estadio cantó… y el cielo se desplomó.
Lamine Yamal firma el gol de la noche
Pese al aguacero, nadie quiso perderse el gran momento del partido. Lamine Yamal, poco dado a la acrobacia, sorprendió con una media chilena espectacular, digna de fútbol playa.
La celebración fue tan icónica como el gol: sentado sobre una valla, con la insolencia tranquila de las estrellas del pop.
Los cambios terminaron de cerrar la noche: Koundé, Balde y Fermín dieron aire a un Barça que despertó justo a tiempo.
Mensaje al Madrid y liderato firme
En un partido extraño, casi de transición, el Barça le recordó al Real Madrid que no piensa desviarse de su camino. Bajo la lluvia y en un Camp Nou en obras, el equipo de Flick ganó sin alardes, pero con autoridad.
El triunfo le salió barato al líder… y eso también es una señal de campeón.










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