El 4% que ya se obtuvo no debe paralizar la marcha del proceso educativo.
Convertirlo ahora en tema de conflictos no tiene sentido.
Entendemos que lo racional y aconsejable es que se aplique de forma gradual desde el primer año de entrar en vigencia.
El presente gobierno y los que le sucedan tienen que cumplir la ley que establece el 4% para la educación del Producto Interno Bruto (PIB) promulgada por el ex-presidente Leonel Fernández en 1997.
No debe el gobierno desde el primer año destinar la mayor cantidad de recursos a la construcción de aulas y posponer mejorar el salario a los profesores.
Mejorar la calidad de la educación también se conseguirá de forma gradual.
Se logrará cuando se tengan profesores bien capacitados y mejor motivados con buenos salarios.
Cuando se cumpla sin interrupción de clases en cada nivel el proceso de enseñanza-aprendizaje
Cuando se universalice la cobertura escolar, cuando se garantice que no quedará ningún niño fuera de aula. Así y solo así se evitarán las costosas e improductivas campañas de alfabetización.
Cuando funcione la tanda única en todos los centros de enseñanza pre-universitaria.
Cuando los padres y tutores se integren a las escuelas con sentido de responsabilidad.
En forma gradual se modificarán los curriculums de los niveles de enseñanza para superar la educación memorística.
Deberá ser una enseñanza de mayor productividad, que se acomode a la naturaleza y necesidades de quienes la reciben.
Podemos afirmar que a partir de la aplicación del 4% comienza a surgir en el país la Escuela Nueva, la Educación Transformadora, si los recursos se invierten gradualmente en la edificación de aulas, mejoras de los salarios y capacitación de los maestros.










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