









Sin dudas que la integración plena de la Mujer a las más diversas actividades productivas tiene como soporte común la formación hogareña, académica y el estrato social del cual procede.
La educación doméstica ha debido ser impecable. En los casos que ha faltado el padre por causa de muerte, abandono o irresponsabilidad paterna, la madre se ha multiplicado para cubrir aquella ausencia. Su prédica no se reduce a aconsejarla, a conmoverla con la palabra, sabe que tiene que arrastrarla con el ejemplo.
La educación formal o escolarizada, que es uno los servicios fundamentales que tiene que ofrecer el Estado Dominicano, por su carácter clasista esa enseñanza no alcanza a toda la población dominicana que es una sociedad dividida en clases y sub-clases.
Para entender esto basta ver la calidad de los locales donde se imparten clases: planteles, casas alquiladas en barrios y comunidades, debajo de árboles, tugurios o bohíos.
Comprenderá estimado lector que esos espacios de enseñanza y sus usuarios van parejos en cuanto a formación académica y condiciones de vida material y constituyen las clases sociales media, media baja, baja y muy baja o indigente.
Mientras que las clases sociales media alta y alta o rica envían a sus hijos a afamadas escuelas públicas, a los colegios e institutos privados que cuentan con personal docente de la más alta calificación académica y disponen de los equipos y de la metodología de enseñanza más avanzada.
Entonces es entendible que quienes se gradúan en esas catedrales de la educación elitista continúan su formación profesional en los más famosos y costosos centros académicos del país y del exterior. Al finalizar sus estudios tienen asegurados los más altos puestos de trabajo y mejor pagados de las principales empresas privadas e instituciones estatales y organismos internacionales o se marchan al extranjero a ocupar importantes cargos de consultores o diplomáticos.
EL JAYA desde mayo, el mes de las madres, publicará fotos de damas sobresalientes en sus respectivas áreas profesionales como modelos que deben seguir las jóvenes generaciones. Aquí no vamos hacer un despliegue de los curriculums que poseen, pues es obvio que esas posiciones las han alcanzado por su competencia y excelente desempeño en su carrera. Iniciamos con las mujeres gerentes y sub-gerentes de la banca comercial.











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