Por: Martha Villa
En la historia de la literatura dominicana, encontramos la presencia de mujeres poetas que han sido un ícono ejemplar para las demás féminas, contemporáneas o no. Romper el yugo “yo macho”, que limita a una mujer a un papel secundario en la sociedad, no fue fácil para estas valientes mujeres, sin embargo, qué bueno que estas valiosas intelectuales se destacaron en un mundo de hombres y lo hicieron con tanta altura. Hoy estamos orgullosos de tener como parte de nuestra historia literaria, figuras tan altas como: Salomé Ureña de Henríquez, Aida Cartagena Portalatín, Hilma Contreras, Melva Marrero de Munné, Jeannette Miller, entre otras tantas más.
El poema “Los ángeles son propicios a las cuatro”, fue escrito por la crítica de Arte Jeannette Miller, contenido en su libro “Fórmulas para combatir el miedo” publicado en el año 1972. Considerando que esta escritora, por sus grandes proezas en pos de su generación, ha legado en sus poemas un aporte histórico social sobre la condición de vida que los dominicanos vivieron luego de la dictadura trujillista y vertiendo en sus poemas experiencias propias, así como de su entorno familiar, fueron destacados símbolos ocultos encontrados en él que serán explicados en las siguientes líneas.
Pereira (2020) en la entrevista realizada a la escritora, esta le manifiesta lo siguiente: “El acto de escribir es una experiencia de soledad. No formo parte de grupos ni capillas, ni comparto lo que escribo”. Comentario que entendemos hace ver a la poeta como un ser algo narcisista, que tal vez se ha negado en participar nuevamente en grupos o círculos debido a algunas desagradables experiencias en el pasado. De ello, podemos destacar que la misma mujer a los 16 años fue miembro de un grupo literario en donde ella era la única mujer al principio de los 60.
Pujols (2005) realizó otra entrevista a Miller, de lo cual escribió un interesante artículo sobre su vida política, en donde la escritora nos decía: “No se puede separar al artista del ser social. Añadiendo en ese sentido que siempre he tenido una gran afición por la justicia social en todos los órdenes, y teniendo catorce años, el régimen de Trujillo asesino a mi padre”. Razón que entendemos está de más para que su sed de justicia corriera torrencialmente por sus venas.
En esa época el pintor Silvano Lora crea el movimiento Arte y liberación, el cual congregó a artistas como poetas, pintores, músicos, etc., tras las mismas inquietudes políticas y búsqueda particular, del que Miller y sus compañeros poetas formaron parte. Otros miembros de este grupo son: José Ramírez Conde, Norberto Santana, Oscar Luis Valdez Mena, Delta Soto, y Héctor Dotel. Otra promoción de escritores eran parte del Frente cultural, El puño, La isla, etc., y su fin era de carácter político, más que por una propuesta estética; rechazo a todo lo escrito dentro de los treinta y un año de dictadura; sus lecturas eran en lugares públicos, clubes y eran más bien tertulias, círculos o talleres; su objetivo era hacer literatura comprometida, que eliminara los remanentes de la tiranía; escribir sobre lo cotidiano y la ciudad, y sobre el vacío existencial que lego la Revolución de abril del 1965.
Desde niña fue influenciada por las bellas artes desde su hogar el cual tenía obras de incalculable valor como adornos y por su tío Juan Fco. Sánchez quien la llevaba a charlas y tertulias literarias desde muy joven. Son todas estas experiencias las marcas fehacientes que le servirán como inspiración principal, en la primera parte de su vida como poeta, pues fueron poemas los primeros textos que escribió.
El poema “Los ángeles son propicios a las cuatro” fue escrito por Miller mucho antes de ser publicado el poemario que lo contiene, pero es en 1972 el año oportuno para dar publicación del mismo en su poemario “Formulas para combatir el miedo”. Este cuenta con una estructura de tres partes enumeradas y escrito en versos libres del rigor de la métrica clásica.
El título: Los ángeles son propicios a las cuatro, a primera vista, denota cierta sencillez en las palabras, casi tocando el borde de lo romántico; sin embargo, podemos apreciar que en el fondo este título entraña otros significados cuyo símbolo es un medio fehaciente para lograr interpretar con mayor precisión el texto. Su interpretación es la siguiente:
Ángeles, es el segundo apellido de la madre de Jeannette Miller, Rosa Rivas Ángeles. Otras connotaciones isotópicas sería la de inocencia, pureza, divinidad, etc.; sin embargo, para el mismo propósito puede ser válido decir que la familia Ángeles son seres puros e inocentes. La intencionalidad en tal sentido jugaría el mismo contexto: los inocentes son los más adecuados para pagar el mal de otros.
En ese sentido podemos decir que la segunda parte del título: Son propicios a las cuatro, tiene que ver con aspectos formales y actitudinales de la familia materna de la autora. Es como si dijera que su familia materna está confinada o enfilada oportunamente a las cuatro de la tarde o a cuatro paredes, a cuatro personas, etc. El simbolismo del cuatro, matemáticamente hablando, es un número par, redondo. En ese sentido podemos notar que el título es un preámbulo para la historia que nos trae el poema, es como si Miller recreara eventos familiares, fijándolos hermosamente en sus versos.
En la primera parte del poema, podemos enumerar isotopías discursivas tales como: ojos, láminas, luz, edificios huesudos, tormenta, túnel, terror, mentira, muerte y oscuro; las que aluden a un sinnúmero de connotaciones, no obstante, todas entrelazadas entre sí. En esta primera parte, se conecta la escritora a una historia verosímil ante el contexto al que corresponde. Vuelve a un lugar inhóspito, un lugar odiado y temido a la vez. Un lugar donde el silbato rompe la quietud, donde el lagarto y el hongo (agentes policiales) son los únicos que tienen derecho a salir a las calles, donde el día y la noche coexisten. Ejemplo:
Aquí de vuelta
La luz es otra cosa grande pegándose a los ojos
A la piel,
A los poros pequeños, entreabiertos.
A las cuatro, la cuarentena les obliga al encierro, al confinamiento de todos sin excepción. Recrea un momento donde hasta la luz del sol era negada, donde noche o día era lo mismo. Estos versos guardan la triste realidad de quienes vivieron privados hasta de sus propias vidas. La luz es símbolo de conocimiento, de verdad absoluta, es como decir que ante los ojos todo está dicho, que esa verdad le cubre el cuerpo y su poder la arropa. Aquí de vuelta es retroceder, estar en lugar donde no desea volver. Ser llevado al lugar de una verdad intangible, pesada o quizás hasta cruel. Otro ejemplo es:
Al caer la tarde es tormenta,
Como si todo despegara de pronto y nos odiara,
Como si el brillo sostenido hubiera sido terror,
Mentira, muerte.
La tarde es tomada como el momento propicio para crear caos. Propicia para que los hechos de terror iniciaran, para traer muerte engañando a otros a que salgan. La tarde es el momento para morir o vivir, todos contra ellos o ellos contra todos. En la segunda parte del poema es cuando entra la poeta y se cuenta, ejemplo:
Recorro los hoyos familiares,
El olor golpente del asfalto podrido
La sal es un resguardo
Inmuniza la boca, el tórax, las membranas,
Este cielo profundo sin gaviotas.
Vuelve al momento de dolor por la pérdida del ser querido. La sal, vendría siendo el elemento mágico-religioso purificador, cree que la parte protectora de ella le puede apartar del mal que acecha que puede a la ves eliminar la suciedad del cuerpo. Usa la boca para decir que debe ser resguardada de no decir lo prohibido; el tórax que contiene el corazón que es puro y no engaña, que es la parte fuerte. El camposanto donde esta ella solo contiene muerte y desolación. Allí están sus seres amados porque no se resguardaron del peligro, se llevaron del corazón y gritaron a todos los atropellos que vivieron. Por eso el cielo esta tan profundamente solo.
A manera de concluir, hemos visto una serie de signos ocultos en este poema de la connotada poeta Jeannette Miller, en los cuales se narran sucesos que tienen mucho que ver con la vida y círculo familiar de la poeta. El título del poema entraña elementos particulares en donde la palabra Ángeles, además de ser una palabra sinónimo de divinidad e inocencia, es el segundo apellido de la madre de Miller, Rosa Rivas Ángeles. Reiteramos el mismo propósito puede ser válido decir que la familia Ángeles son seres puros e inocentes. La intencionalidad en tal sentido jugaría el mismo contexto: los inocentes son los más adecuados para pagar el mal de otros.
En ese sentido podemos notar que el título es un preámbulo para la historia que nos trae el poema, es como si Miller recreara eventos familiares fijándolos hermosamente en sus versos. Los Ángeles son los que pagarían las atrocidades de otros, los inocentes son los adecuados de ser culpados tras las injusticias y las vejaciones de otros. Esto nos hace reflexionar en el hecho de ¿Cuántos son los Ángeles que han tenido que ser apresados por las injusticias de esta sociedad? El número total sería imposible de calcular, sin embargo, será propicio decir: siempre el justo muere por sus ideas, si sus ideas son necesariamente justas.
Referencias bibliográficas.
Pujols, D. (2015) Jeannette Miller en primera fila. Articulo Ventana: Literario. Artículo del 31 de mayo de 2015; Santo Domingo, R. D. m.diariolibre.com/cultura/
Pereira, E. (2020) Jeannette Miller: Me he conmovido ante situaciones que creía enterradas. Diario Libre; Entrevista del 22 de mayo de 2020.Listindiario.com
Miller, J. (2010) La generación del 60 y la literatura dominicana contemporánea; blog Jeannette Miller Arte y Literatura. Santo Domingo, R. D. Jeannettemiller.blogspot.com/2010/02/











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