Señor aborto, yo se que usted termina en O, pero no se si eres femenino o masculino, pero no es eso lo que quiero saber, me interesa si eres verbo o sustantivo, porque vi un borracho medio baboso, decir yo aborto, tu abortas, el aborta, nosotros abortamos, ellos los legiladores abortan, vosotros abortaís y todos abortamos.
Señor aborto, según cuenta la serpiente en la historia del génesis en el viejo testamento que el aborto nace después que Adán le comió la manzana a Eva, porque era una fruta prohibida, por eso se dice que antes de Cristo, estaba el aborto, después de Cristo y ahora también y mañana también y no hay leyes ni decretos que paren el aborto; sólo nos queda mejorar las condiciones de salud para que las mujeres pobres y ricas tengan las mismas atenciones médicas y sean los doctores los únicos que decidan que hacer.
Señor aborto, el ganador de este año del Premio Nacional de Literatura, Manuel Mora Serrano cito a René Descartes 1596-1650 con la equivocada frase filosófica sobre la vida que dice pienso y luego existo. Esto no es real, primero se necesita un cerebro material colocado en un cuerpo humano de carne y hueso capaz de pensar y luego saber que el existe; razón tiene la frase mejorada que dice: yo como y luego pienso, si no existe la realidad material, tampoco existiera la fe, ni tampoco existiera Dios, porque Dios es real, está encarnado en cada cuerpo y aquel que lo percibe está lleno de gracia y aquellos que hagan su voluntad y actúen con un Dios nunca mueren, se transforman para continuar la otra vida.
Señor aborto, para tener una respuesta correcta de tí, hay que estar preñado, saber que la vida no es exitir, sino vivir, ser feliz, tener salud, tener comida, tener amor, tener futuro y sobretodo, tener libertad para decidir sobre tu propia vida individual y hasta decidir si quiere morir o vivir para volver a hacer el amor otra vez porque te gustó el acto sexual, lo más parecido a eso que llaman el amor.
Señor aborto, siguen los falsos moralistas sin oficios en las verdaderas necesidades de la gente aplicando el pensamiento de René Descartes en el caso real de la joven de 16 años de Villa Altagracia que estando embarazada con leucemia necesitaba medicamento o un aborto, o darle quimioterapia, a lo cual se negaron, o dejarla morir a la voluntad de Dios por las falsas leyes del aborto y la niña de 16 años de Villa Altagracia murió preñada por amor.
Atentamente,
Manolo Bonilla, yo aborto y ¿tú?











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