Señora falsa luz, tengo muchos años escuchando esa frase que supuestamente la dijo el padre del psicoanálisis Sigmund Freud, hasta ahora no he encontrado en uno de sus libros que él dijera que hay una luz al final del túnel; fue todo lo contrario, el doctor Freud habla que la vida es una oscuridad compleja que se desarrolla desde que se nace entre la vida y la muerte. A la vida, le llamó Hero y a la muerte Donato, dividió el cuerpo humano en tres partes iguales el YO, el SUPER YO y el ELLO.
El YO son los huesos y carne.
EL SUPER YO es la moral, la consciencia, el deber el cumplimiento, el ser buena gente, el temor a Dios, la fe, el egoismo, el incumplimiento de los 10 mandamientos como por ejemplo no desear la mujer de tu projimo, no matar, no robar, no fornicar, pero en tu mismo cuerpo esta EL ELLO que tiene vulva, pene, ano, lengua, manos y esas partes de tu cuerpo no solo da deseo de hacer pipi, también dan deseo de hacer el sexo con tus manos; dan deseo de tocar los senos, las nalgas y hacer otras cosas llamadas perversas, vagabundas, malcriadas y sobre todo tener el verdadero pecado original.
A los tres años el mal llamado complejo de edipo donde el niño de tres años siente deseos sexuales por sus padres o madres, de forma inconsciente, creando en el niño una personalidad oscura, llena de incertidumbre, inseguridad, loquera, maldad, odio, tristeza, estrés, alegría y hasta deseo de morir o vivir. La vida es un túnel oscuro, sin ninguna luz al final.
Señora falsa luz al final del túnel, el doctor Sigmund Freud,en su tratado de psicoanálisis recomienda no esperar la falsa luz al final del túnel, sino resolver los trastornos de la misma personalidad en la misma oscuridad al final del túnel, como los topos o los peces de vida profunda donde no entra la luz del sol que nacen y se crían felices en la oscuridad, nacen y mueren en la oscuridad.
Nosotros los dominicanos desde el descubrimiento vivimos sin los ojos en la oscuridad y nos siguen mintiendo que esperemos la luz al final del tunel, algunos se sientan en medio del tunel a esperar la falsa luz, otros aprenden a ser feliz en la oscuridad y los grandes, los especiales, los superhombres, las supermujeres se vuelven su propios psiquiatras crean su propia energía en la oscuridad, se vuelven Dios, se vuelven Diablo y descubren que la luz no existe en los ojos; sino en el alma, en las ganas de vivir, en la busqueda de la libertad completa y logran aprender que la oscuridad es una ausencia de color, dale al tunel o a la vida el color que tu quieras.
Atentamente,
Manolo Bonilla
El Bombillo











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