La proliferación es una característica esencial del ensayista dominicano Pedro Henríquez Ureña. Su interés no solo estuvo inclinado al estudio de la lengua, sino que en sus textos existe una variedad de tópicos que él resalta de forma peculiar. Dentro de ese abanico puedo citar “la cultura” quien es abordada en “Historia de la cultura en la América Hispánica”. En este, el autor presenta nuestras raíces y las mezclas de culturas desde los indígenas, el descubrimiento y la colonización española, así como sus ideales de renovación y prosperidad hasta la actualidad o presente que él delimita entre los años 1920-1945.
En este escrito se podrán visualizar los rasgos del pensamiento sobre la emancipación, la identidad y el humanismo utópico que este intelectual filólogo presenta desde el origen indigenista de las diferentes culturas, fruto de la colonización española hasta mediados del siglo XX.
Henríquez destaca las herencias que hemos obtenido de los antepasados desde sus conocimientos gastronómicos, la agricultura, arquitectura, sus creencias en dioses de la naturaleza, así como los cambios dominantes que ha sufrido el idioma español y las demás lenguas que hablaban los primeros habitantes de las islas que conforman la América hispánica. A pesar esto último, resalta que todas las variantes o dialectos del español aun con las características distintivas y variadas que posee cada uno, un hispano es comprendido cuando se encuentra frente a uno de esos dialectos españoles. En fin, a pesar de América ser conquistada por españoles y otros países, cada cultura era fiel a su identidad, a lo que los representaba y por lo que se destacaban, aunque estuvieran conviviendo con desconocidos y fueran sometidos a apropiarse de otras lenguas y otras culturas, ellos paralelamente llevaban sus raíces muy por lo alto. Su invención o desarrollo de alguna actividad para el bien de todos, es un rasgo de crecimiento y libertad.
Con el descubrimiento y la colonización para 1492, España atravesaba diferentes avances y cambios mientras volvía a la Edad Media con el Renacimiento. Aquí se pueden destacar la creación de la Primera Gramática Castellana por Elio Antonio de Nebrija, inicia el Siglo de Oro, florecen la literatura, la música, las artes plásticas y otras eventualidades. Por otro lado, en estos mismos años, Colón asentado en “La Española”, como fue llamada nuestra isla, trae consigo todas las costumbres de los europeos y trabajan en la imposición de estas sobre los nativos, sin embargo, ellos no pueden asumirla totalmente por lo que se cruzan o mantienen características de las dos y por eso hoy conservamos rastros de ello. Ejemplos de esto, son las palabras tabaco y cacao, así como tantas otras que son conocidas y utilizadas en la actualidad por muchos países. Esas muestras de conservación de una cultura representan su identidad, sus orígenes que siempre estarán vivos en cada uno de los hablantes hispanos.
Al igual que los españoles, los portugueses incursionaron en asentamientos y conquista del Nuevo Mundo, por lo que también conservamos parte de ellos. Henríquez en esta obra describe de forma minuciosa cada uno de los avances y las adaptaciones que sufrieron los países hispanos con la llegada de cada uno de sus conquistadores, los florecimientos y estudios centrados en diferentes áreas como la arquitectura, la gastronomía y la literatura. Establecían tanto sus políticas como religión y demás tradiciones, lo que podemos describir como parte de su identidad.
Una acción que podría significar parte de la libertad es la educación. Los españoles con sus sacerdotes o frailes iniciaron a poco tiempo de su llegada con las instalaciones correspondientes a las cuestiones educativa, y aunque era limitada para un grupo, esos pocos podían ir observando la realidad y actuar de forma diferente como fue el caso de Guarocuya, bautizado más tarde con el nombre de Enrique -Enriquillo el libertador de su raza. Además de esto, este último llevaba consigo y su hazaña la idea utópica de una mejor vida para los indígenas, la igualdad y el repudio a la esclavitud.
Una muestra de humanismo la realizaban estos sacerdotes porque más que invasores y opresores, fueron esa clase sensible de españoles que buscaban educar y transformar en la fe a los indígenas. Junto a ello, tenemos el desarrollo alcanzado por ellos con la escala de colegios a las universidades de Santo Tomás de Aquino y Santiago de La Paz quienes fueron parte influyente de emancipación intelectual y desarrollo de los nativos y los mismos españoles. También fueron fundadas otras casas de altos estudios en México y Lima. De ellas, Henríquez (1980) afirma que esta última es la antigua de las Américas porque no sufrió interrupciones desde su fundación.
De igual forma, las doctrinas filosóficas modernas, que practicaban un gran número de seminarios realizados, iban más allá de las enseñanzas de las universidades lo que liberaba los pensamientos y cuestionamientos de los que los recibían creciendo estos intelectualmente. En este mismo tenor, se encuentra el avance de la Escuela de Minería y de Bellas Artes en México. Un avance muy significativo para el crecimiento y apoyo a las universidades fue la imprenta quien también apareció muy temprano teniendo el libro más antiguo para 1535 en México. Después de esta, se multiplicó para otros países tales como Estados Unidos y Brasil.
Los europeos trajeron consigo la ciencia del Renacimiento, centrada en la razón y el hombre, también mantenían ciertas líneas de lo antiguo, todo esto contribuyó a que el descubrimiento fuera un factor influyente en el desarrollo científico de la ciencia del Nuevo Mundo. Asimismo, esos conquistadores sirvieron de captadores de las maravillas de las nuevas tierras para divulgarlas por todo el mundo en sus escritos.
En el campo poético hay una figura muy importante para el periodo colonial. Sor Juana Inés de la Cruz escribió con devoción hacia la iglesia, aunque también escribía en defensa de las mujeres, lo que se puede registrar como un rasgo de emancipación.
Muchos intentos fallidos fueron llevados a cabo para logra la libertad de México, hasta que se produjeron tres actividades que hicieron posible la búsqueda de la libertad, estas fueron: La Revolución Francesa, la Independencia de los Estados Unidos y la invasión de Napoleón a España y Portugal. Esa declaración sobre los derechos del hombre en Francia, fueron el boom de la emancipación. Sobre esas luchas, Henríquez sostiene: “Los próceres de la independencia fueron, en su mayor parte, hombres de pensamiento a la vez que hombres de acción; el pensamiento preparó y dirigió la acción” (p.374). Esto deja muy claro el pensamiento que tiene este ensayista sobre la educación, y que también José Martí enfatiza en su escrito “Nuestra América”, donde el desarrollo intelectual, el de las ideas, son un arma más poderosa que la propia arma. El hombre pensante puede más que el armado físicamente.
El concepto de libertad también podemos identificarlo en la religión, en donde la mayoría de las constituciones se refirieron a la libertad de cultos, sin embargo, un grupo importante se oponía a la separación del Estado y la iglesia y con ello, otras religiones que no fuese la católica.
A manera de síntesis, puedo expresar que Henríquez en su texto Historia de la cultura de la América Hispánica construyó una panorámica detallada y sistemática de la cultura hispana desde las culturas aztecas y todos los grupos humanos de ese entonces recorriendo por la conquista española a cada uno de ellos, sus rebeliones, mezclas, abusos, imposición de tradiciones, hasta los años 1945 y todo lo que conllevó las independencias de esos pueblos.
Debemos recordar la insistencia de este humanista en cada uno de sus escritos sobre la libertad y las luchas para alcanzarla tanto de forma física como intelectual, esas acciones de humanismo, hermandad y unión que siempre persigue y resalta entre los seres humanos, entre los grupos; además, esas muestras de los orígenes particulares, propios y únicos que identifican a cada una de las culturas y aunque posean el mismo idioma español, sus características varían por factores distintos incluyendo la zona geográfica y las evoluciones que este sufre, pero aun así, estos hablantes pueden entenderse y comunicarse de forma efectiva.
La emancipación política que lograban después de cada periodo de la historia traía consigo la libertad cultural, económica, social y literaria que necesitaban las sociedades.
En cuanto a la utopía de Pedro Henríquez, la cual está muy explícita en su texto Utopía de América, puedo afirmar que este se apropiaba de lo pasado, del mundo antiguo o los griegos para con sus conocimientos crear un mejor estado, un mejor porvenir o futuro; es decir, deseaba escribir una mejor historia. También refiriéndose a la cultura griega en comparación con las demás, aborda en su obra “Humanismo de América” que esta ha sido la única que introduzca hacia el pensamiento de la inquietud del progreso porque las demás solo tenían como propósito la estabilidad y la organización social.











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