Querida ciudad, eres como las tres divinas personas Dios Padre, hijo y Espíritu Santo, eres indivisible, ninguna parte funciona por sí sola. Así son las ciudades, ciudad, pueblo y la gente son tres cosas. También es indivisible. Ninguna puede ser reformada sin tomar en cuenta las tres.
Como diría Aristóteles, el todo es fundamental para el intento de reforma de una sola cosa.
Por ejemplo, se dice que hay treinta y nueve mil policías y se está pidiendo reforma policial, qué fácil sería traer treinta y nueve mil policías suizos o chinos, japoneses o de cualquier país educado.
Su cuerpo policial en República Dominicana, al mes de estar aquí los extranjeros, la ciudad segura seguirá siendo insegura porque el policía extranjero necesita como base una ciudad que le tenga miedo a la dictadura de la disciplina de la ley y no al policía.
En Estados Unidos las leyes tienen consecuencia, en China, comunista o popular la consecuencia de una ley puede llevar a ser fusilado independientemente al estatus social. Entonces, en China el temor no es a la policía, sino a los resultados de las leyes.
En Japón tú golpeas un niño o un adulto mayor, llega la policía y te aplica la disciplina de la ley y cuando te condenan no es el policía, sino los resultados de las leyes, entonces no le tienen miedo a la policía, sino a los resultados de la ley.
La semana pasada se fue la luz en Japón por 21 minutos y el ministro japonés duró veintiún minutos en reverencia ante el público, en respeto y castigo por los veintiún minutos del pueblo sin luz.
Querida Ciudad Segura, la reforma no es a la policía, debe ser al irrespeto y el poco temor a la disciplina de la ley de la democracia representativa dominicana.
Según un sondeo o una encuesta que salió en el periódico Hoy, del 8 de octubre del 2021, un 70 por ciento de los latinos no le temen a la democracia representativa.
No sienten que sus leyes tengan consecuencias serias, por eso no le temen a la disciplina de la ley. Se hace necesaria la reforma a la democracia representativa por una dictadura de respaldo popular, como pretendía Juan Bosch.
En Cuba decía Fidel Castro, es preferible fusilar un maleante que un maleante mate 10 gentes buenas.
En China comunista, un grupo de jóvenes de Taiwán motivados por la CIA de Estados Unidos, pedían más discotecas, más pornografía, más libertad sexual para los gays, más prostitución bajo el nombre de libertad individual y formaron un cordón humano de miles de jóvenes para que los tanques de guerras no cruzaran la plaza y la plaza se llenó de sangre, de jóvenes, de liberalismo, de retroceso, de anarquía, de gays abrazados en grupos con las nalgas rotas y miles de uñas postizas de diferentes colores.
Pero el gobierno de China comunista salvó el temor a la disciplina de las dictaduras de la ley en nombre de mil 400 millones de chinos que respetan su sistema político. El problema no es la reforma a la Policía Nacional, es que la democracia representativa no sirve para nada.
Atentamente Manolo Bonilla
¡Abajo los corruptos!











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