La inflación es el alza sostenida y generalizada de los productos, y es considerada como el cáncer de la económica, pues introduce un elemento que no aporta nada positivo como es la subida sistematizada de los precios, provocando esencialmente la pérdida en capacidad de compras de la sociedad y, la reducción del poder adquisitivo y sobre todo, resultando más afectados los de niveles de ingresos más bajos, disminuyendo de esta forma la oferta agregada por la reducción de las ventas.
Los procesos inflacionarios origina un desorden de los precios relativos, lo cual interfiere en el cálculo de la rentabilidad esperada de las inversiones, impactando negativamente sobre ellas y, en consecuencia, afectando el nivel de actividad económica, lo que trae a la población en general, incertidumbres en todos los niveles.
Un proceso no deseado como fue el caso de la pandemia que impactó todos los niveles de producción a nivel mundial, afectando la oferta global de bienes y servicios, teniendo incidencia a corto, mediano y largo plazo por los cambios que se dieron a nivel de las estructuras productivas, obligando a los agentes económicos a incurrir en gastos no esperados, como fueron los diferentes programas desarrollados por el Estado durante la pandemia, por lo que aún a más de un año se ha desarrollado un proceso inflacionario sin precedente a nivel mundial.
Los agentes económicos se han perturbado de manera que no han podido ajustar sus actividades económicas, con la realidad de las pérdidas obtenidas durante el confinamiento, situación que ningún país has escapado, ni pude hacerlo de este proceso inflacionario, enfermedad económica como el mismo virus, donde toda las economías de lodos los niveles ha sido afectado por el proceso alcista de los precios de todos los productos, por problemas de intercambios y la subida del petróleo.
El proceso inflacionario refleja la insostenibilidad, donde indica que dicho aumento de los precios afecta y ha sido sostenido en el tiempo, por lo que nos amenaza una inflación a largo plazo, debido a muchos factores de geopolítica trascendentes que amenazan la tranquilidad económica a nivel global.
Durante el año 2021 se dieron tres factores que incidieron y ayudaron a frenar el incremento de inflación en la república dominicana, o más bien, dinamizado por la abundante producción que activó al sector agrícola; con este aumento en la producción se originó por ende, que bajaron los precios de muchos rubros del sector agrícola.
Otra acción positivo, que hizo que permaneciera la sostenibilidad positiva de los precios, fue la incidencia de una tasa de cambio estable del dólar, donde al inicio de año estaba en RD$58.32 por un dólar y en el Presupuesto estaba previsto cerrar el año en RD$64, lo que no ocurrió, cerrando a una tasa RD$57.00. Además de la cantidad de remesas recibida por la diáspora, las cuales cerrarán el año por encima de los US$10,200 millones, ayudando significativamente a la estabilidad macroeconómica y monetaria.
El panorama para el año 2022 es diferente, estos factores no los tendremos en el 2022, aunque algunas variables endógenas puedan permanecer como es la que dependen de la producción interna. Al recuperarse el turismo, los precios no van a bajar debido a un aumento en la demanda agrandan, que presiona el mercado originando un aumento en los precios de gran parte de la cesta familiar.
Sabemos que la inflación ha experimentado un alza inesperada en los últimos 15 años, siendo esta importada, y muchos entendidos en la materia analizan esta situación inflacionaria con gran preocupación.
Según informe del BCRD reiteró que la evolución de los precios internos ha estado impactada por la situación de los mercados comerciales internacionales en el que se han generado cuellos de botella en las cadenas de suministro, combinado con aumentos sustanciales en las tarifas de los contenedores y fletes globales y otras materias primas.
Cuando las expectativas aumentan acerca de mayores incrementos de precio a corto plazo, la acción gubernamental tiene que dejarse sentir como responsable principal, pero la difícil contención de los precios mundiales, hacen que solo se puedan tomar medidas paliativas.
La atmósfera internacional no es aragüeña por la amenaza entre Rusia y Ucrania, a un enfrentamiento militar, esta situación sin dudas llevaría a que los precios del petróleo retomen otra alza sobre las existentes.
Con relación a las materias primas, el precio del barril del petróleo intermedio de Texas (WTI) ha incrementado recientemente, al pasar de un promedio de US$71 en diciembre de 2021 a un promedio de US$83 durante enero de 2022, condicionado por limitaciones en la producción mundial del crudo y tensiones geopolíticas en algunos países productores.
El Petróleo Brent cotizó a 96,37 $. El precio diario ha aumentado 1,42 $, un 1,5% en los últimos días, lo que nos dice que la inflación puede seguir su agitado curso.











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