Señor Olvido,
Tengo la necesidad de hacer uso de ti, porque a esta edad el amor te hace burla, se ríe de ti mientras tú sigues quieto sin saber que decir, porque la experiencia en el amor hace falta en el presente de la juventud, cuando la erección sobra.
Ahora todo está en duda. Deseo seguirte y decirte que no, pero no puedo. He perdido la fuerza de la decisión. La que antes me sobraba por el amor. Desbarata tus grandes ideas, la destroza, la rompe, te parte de quiebra, te empuja a cometer el mismo error de ayer y gritar de nuevo.
Todo ha terminado y volver a gritarle, todo hecho una mierda. No puedo estar sin ti. Estoy viendo el infierno. Me arranca el alma pasándote, el cuerpo ahoga de ansias de volver a ser lado, a ser la nada. De pronto te vas. Ni siquiera piedad de mí.
Señor, señor Olvido, si no puedo usarte en el amor, déjame usarte en política. Quiero olvidar quién es el PLD, tuvo en el poder 20 años y olvidar que Trujillo duró treinta y un años, que Manolo y Caamaño fueron dos pequeños burgueses sin ideología, que Juan Pablo Duarte no tuvo cojones para matar a Pedro Santana. Quiero olvidar que la izquierda de la década del 70, 80 y 90 era la falsa izquierda que habló Juan Isidro Jiménez en el 1932.
Déjame olvidar que el grupo del 12 de enero de 1972, los llamados palmeros tenían los granos grandes y el cerebro como los pequeños burgueses. Ayúdame a olvidar. Que Maximiliano Gómez murió en Bruselas, como los pequeños burgueses. Olvídame. Ayúdame a olvidar por último, que los 173 años de independencia, la mayoría de los hechos políticos fueron un fracaso.
Señor Olvido, con esta edad tengo entendido que la solución no es olvidar.
En el amor, porque es inútil, lo más importante es aprender a quererse a respetarse. Asimismo. A no sufrir, sino a amarse con egoísmo, sin llegar al pecado. Recordar la frase bíblica, Ama a tu prójimo como a ti mismo, pero primero a sí mismo. Porque el que no se ama a sí mismo, no ama a nadie.
Señor, olvido ahora mismo el descubrimiento en trasplantes del corazón más importante lo hicieron en la Universidad de Maryland, Estados Unidos. Le cambiaron a un señor de 57 años el corazón dañado por el de un cerdo genéticamente creado para hacer trasplantes y el hombre sigue vivo. Pero me gustaría saber si ahora él amará todas las cerdas como yo amé la loca mía.
Señor Olvido yo no te necesito porque aprendí a amarme, a no sufrir, a no olvidar.
Sino simplemente amarme, usar mis manos para hacer llamadas por WhatsApp a las desnudas, a las con ropas, a las flacas, a las gordas, a todas que no me hagan sufrir.
Señor Olvido, si la poca fe de amarme a mí mismo, no me deja, no me deja algo de mí, nunca cantaré la canción de Pablo Milanés, Yolanda, que dice Si me faltara no voy a morirme y si he de morir, quiero que sea contigo. Prefiero gritar, gritar por la ventana. Yolanda, Yolanda, quiero que me trasplante con un corazón de cocodrilo y así la gente dirá. Son lágrimas de cocodrilos.
Atentamente
Manolo Bonilla, El Cocodrilo.











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