
Psicóloga
Autor: Licda. Jasmín Herrera
Psicóloga
No es extraño escuchar en el argot popular hacer referencia de que una persona es bipolar porque presenta cambio en su estado de ánimo de manera frecuente. A pesar de lo que muchas personas crean conocer acerca de este trastorno, la realidad puede ser otra, ya que el Trastorno bipolar es un asunto serio que necesita atención por parte de quienes lo padecen, no un mero cambio del estado de ánimo sin repercusiones considerables en la vida de alguien.
Pertenece a los trastornos del estado del ánimo, y tal como su nombre lo indica, estaríamos frente a la presencia de dos polos opuestos, por un lado episodios maníaco y por otro, episodios depresivos. Para saber cuándo estamos frente a un polo u otro, el DSM-V establece características claramente diferenciadas.
En los episodios de Manía, estamos frente a una autoestima exagerada o grandiosidad, por lo que creerá que nada estará fuera de su alcance, embarcándose en proyectos de los que conoce muy poco o no conoce nada. Puede presentar niveles elevados de actividad fuera de horarios normales del día, debido a una agitación psicomotriz o inquietud; cómo sería echar agua a la casa en plena madrugada.
Uno de los rasgos más frecuentes es una menor necesidad de sueño para sentirse descansado y lleno de energía. Cuando la alteración del sueño es grave, el individuo puede estar varios días sin dormir y, sin embargo, no sentirse cansado.
Con respecto a su lenguaje, sería un monólogo, donde los individuos pueden hablar continuamente, presentando por lo tanto verborrea, y sin consideración hacia los deseos de hablar de los demás y habitualmente lo hacen de forma intrusiva o sin preocupación por las repercusiones de lo que han dicho. Con un discurso que puede ser expansivo, basado en juegos de palabras, cantos, chistes y gestos excesivos; o irritable, presentando comentarios hostiles, quejas o ataque de ira, sobre todo en
caso de que le quieran interrumpir.
Otra característica del episodio maníaco es que se involucra en actividades imprudentes, conducción temeraria, inversiones insensatas en negocios, sin importarle las consecuencias negativas que puedan resultar de esto. Se ve afectado en la parte sexual también, porque puede ser infiel o sostener relaciones sexuales con extraños, a menudo sin considerar el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual o sin tener en cuenta las consecuencias en caso de poseer otra relación.
Debido a estos síntomas los individuos suelen necesitar hospitalización, con el fin de prevenir hacerse daño en caso de tornarse agresivo, pero también evitar pérdidas financieras, que se involucre en actividades ilegales, pérdida del empleo o hasta evitar el suicidio. Convencer a los individuos en un episodio maníaco que necesitan hospitalización no es sencillo, porque no suelen percibirse enfermos ni reconocer que necesitan tratamiento, y como consecuencia se resisten.
Antes de considerar la presencia de un episodio maníaco se necesita descartar otras causas, como es el caso de algún desorden químico, el uso de ciertos medicamentos, tumores o infecciones.
Por su parte, el episodio depresivo tiene síntomas totalmente opuestos. Se tiene incapacidad para experimentar placer, desesperanza, irritabilidad, sensación de fatiga, insomnio, o pérdida del apetito. Algo que siempre es bueno aclarar en procura de evitar confusiones es que es normal presentar algunas de estas características frente a un duelo, la quiebra financiera, pérdidas de las pertenencias personales debido a catástrofes naturales, o ciertas enfermedades.
En los episodios depresivos el estado de ánimo es persistente y se tiene la incapacidad de esperar felicidad o placer, cuyos pensamientos o preocupaciones no se asocian a nada en específico. Se presenta sentimientos de inutilidad y de desprecio por uno mismo, llegando a considerar el suicidio como opción para evitar el dolor.
El trastorno bipolar se presenta con una frecuencia relativamente más alta en personas creativas, es por ello que podemos encontrar diversos testimonios de artistas y poetas, que compartieron su lucha contra este trastorno. Entre ellos tenemos al poeta Robert Lowell y la escritora Virginia Woolf.
En caso de tener dudas acerca de padecer este trastorno, se hace necesario asistir a un psicólogo, ya que en caso de padecerlo dicho especialista le puede brindar la ayuda necesaria a través del tratamiento que el caso amerite.
La autora de este artículo es la psicóloga Jasmin Herrera, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Recinto San Francisco de Macorís, de la carrera de Psicología mención Clínica y mención escolar. Además es maestrante en Psicología clínica. Correo electrónico: jasmindeperroux@gmail.com.
El presente artículo y todo su contenido es propiedad de sus autores. Las publicaciones de los artículos de los psicólogos corresponden al acuerdo con el periódico El Jaya y el CODOPSI, como parte de su programa de Divulgación Científica, para psicoeducar a la población en general.











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