Autor: Niordileidy Reynoso Portorreal (psicóloga)
Todo padre y madre persigue un objetivo principal para la vida de sus hijos e hijas y es que estos sean personas felices; pero, aunque cuentan con un objetivo muy claro no siempre es sencillo conseguirlo. ¿A qué se debe esto? A que muchos padres desconocen la importancia de crear un apego seguro en sus primeros años de vida. El apego seguro es un lazo afectivo especial que se da en los niños con sus padres o con quienes cuidan de ellos y es fundamental para un adecuado desarrollo biológico, psicológico y social, ya que esto ayuda a la construcción de la personalidad, es decir, moldea la forma de ser en etapas más adultas.
¿Pero qué significa tener un apego correcto con nuestros hijos/as? Muchos padres obvian la idea de enfocarse de forma activa y correcta en crear un lazo afectivo adecuado que fomente el apego seguro, brindando protección, seguridad, compresión, amabilidad, tiempo de calidad y sobre todo amor. Cuando los niños están en un apego seguro crean relaciones más cercanas de a proximidad, comprenden los peligros, desarrollan habilidades de afrontamientos, intentan entender las emociones que sienten, son capaces de explorar el mundo porque saben que al regresar sus padres están ahí para cuidarlos y protegerlos; Mientras, cuando este no se da de forma adecuada surge el apego inseguro que genera muchas dificultades para relacionarse con los demás, socializan con miedo, creen que le pueden abandonar o hacer daño, presentan dificultades emocionales y de aprendizaje, esto le resta muchas habilidades para la vida adulta del infante donde arrastrara consigo formas de vidas no saludables.
Es importante resaltar que numerosos estudios han confirmado la relación entre el apego no seguro con distintas patologías, entre la que resalta la depresión en las diferentes etapa de la vida como es en la niñez, adolescencia y adultez, como también pueden experimentar trastornos de ansiedad, de personalidad y relaciones interpersonales no sanas.
La figura de apoyo es una pieza clave, la calidad afectiva estructura el funcionamiento interno del niño generando seguridad y confianza. Se sabe que la mayoría de los padres en nuestra sociedad tienen que trabajar y no pueden siempre estar todo el tiempo con sus hijos, es fundamental que quienes optan por cuidadoras siempre tengan pendiente buscar personas de confianza que no estén como niñeras automáticas solo pendiente de la hora de comer, de los medicamentos o de prender una televisión o algún otro aparato para mantenerlos tranquilos, deben enfocarse en que ese cuidador supla necesidades de atención, comprensión, que lo escuche, que realicen actividades en conjunto que genere un vínculo de amor y aceptación. De igual manera a los padres; como psicólogos siempre buscamos resaltar la importancia de la calidad del tiempo más que cantidad de tiempo, esta es una parte fundamental para empezar a crear desde la niñez temprana personas adultas con buena salud emocional.
Muchos quizás se preguntan pero ¿cómo puedo evaluar el apego de mi hijo/a para saber si es seguro o no? Una forma simple que los padres pueden implementar para ver qué tan adecuado se está creando el vínculo emocional, se puede hacer a través de este ejercicio, la madre, padre o cuidador que juegue por un tiempo con el niño y luego se retira dejándolo solo, el momento clave es ver la reacción del niño cuando la madre regresa, si el niño está llorando, cuando tiene apego seguro al ver la madre suelen abrazarla, se calma y siguen jugando; En cambio, si el apego no es seguro aunque vean a la madre no dejan de llorar o se niegan a seguir jugando, no se sienten confiados aunque los padres regresen.
Si como padre o madre sientes u observas que no hay un apego seguro de confianza en el niño, es recomendable buscar ayuda de un profesional para empezar a gestionar ese vínculo y evitar daños posteriores en la salud. Les comparto algunos tips que favorecen la creación de un apego seguro: Disfruta el tiempo que pasa con el niño, debes mantener el contacto desde su nacimiento, abrazar, hablarle, dile cuánto lo quieres, permite que el niño sienta que le puedes escuchar, aconsejar y proteger. Fortalece su autonomía, deja que realice actividades por sí solo en pequeñas tareas adecuada a su edad, brindale espacio y confianza. Reconoce sus logros y acompáñalo en los fracasos, que comprenda que las cosas se deben hacer y si se falla no pasa nada. Establece Reglas y límites claros, aprender a escucharlos y dialogar con ellos.
Recuerda “la confianza en la figura de apego es la base de una personalidad estable y segura” (John Bowlby) Cuídalos.
La autora es Psicóloga Clínica y Escolar de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Cursando maestría en Intervención Psicopedagógica. Con preparación en psicometría y procesos de duelo. Correo electrónico: niordileidymelina@gmail.com
El presente artículo es patrocinadoPatrocinado por CODOPSI Regional Nordeste, como parte del programa de Divulgación Científica, en acuerdo con el periódico El Jaya, para psicoeducar a la población en general.











Discussion about this post