Autor: Edwin Otáñez Lazala
Psicólogo
No existe algo tan próximo al ser humano como la muerte, no obstante, mayormente no sabemos que hacer con ella. Actualmente vivimos en una sociedad pragmática e individualista, donde la muerte paulatinamente se ha vinculado en aspectos privados, transformándose en un tópico con tabú, en el que la mayoría de las veces no se gestiona de forma adecuada, esencialmente en aquellos miembros de corta edad en la familia.
Al momento de abordar la muerte de alguien querido con nuestros hijos, debemos tomar como reflexión la siguiente interrogante: ¿estamos protegiendo a nuestros hijos o nos estamos autoprotegemos?
No es un secreto que los adultos queremos evitar el dolor de nuestros hijos a cualquier costo. Pocas cosas son más dolorosas que la ausencia de una persona importante y las circunstancias angustiosas que la rodean (es decir, proceso de enfermedad, muerte súbita o no, causa, etc.), este tipo de situaciones son situaciones que crean comportamientos sobreprotectores, mentiras bien intencionadas. y enmascaramiento emocional.
En muchos de los casos, damos por hechos que los niños posee menos capacidades que los adultos para afrontar situaciones difíciles, no obstante, los niños poseen características que le incitan a explorar, a investigar, a abrirse a experiencias, a relacionarse con otras personas y a estar en el presenten, lo que, por efecto, dotan a estos de muchos recursos para que puedan manejar situaciones de tristeza y perdida.
Como padres, debemos tener la responsabilidad de brindarles a nuestros hijos experiencias en las que puedan experimentar con esa capacidad, con la finalidad de que se desarrollen emocionalmente fuerte y puedan afrontar situaciones de dolor, fracaso y cambio sin desmoronarse, donde puedan salir más fortalecidos de dichas situaciones. Esto se alcanza cuando se le proporciona oportunidades de superación cuando las cosas van mal, brindándoles confianza y apoyándolo en el recurrir de esos caminos más duros.
Como padres, debemos proteger a nuestros hijos de lo que es el sufrimiento innecesario, injusto, aquel sufrimiento que se ejerce desde el mas fuerte sobre el mas débil, aquel que deja en desamparo al niño, aquel que infringe daños a nuestros hijos y que podemos evitar. Sin embargo, en el transcurrir de la vida son múltiples situaciones que van acompañadas de manera natural del sufrimiento, donde no podemos evitar de ninguna manera, y que no puede ni debe ser falsamente enmascarado sino acompañado de protección y afecto. Tal caso es el de la muerte de alguien significativo.
Es relevante mencionar, que un entorno protector no es aquel que trata de ocultar, excluir, mentir ni aislar, sino aquel que acompaña al niño en las situaciones difíciles, donde se recorran juntos los diferentes estadios del sufrimiento, en el cual, el niño logre entender que no está solo y que estando juntos se puede superar cualquier obstáculo y sinsabores naturales de la vida.
Los niños son parte de la familia y tienen derechos (si ellos desean) a participar en los momentos importantes de la familia, que no en todos los casos deben ser de felicidad. Se deben tomar en cuenta, no con la finalidad de proteger, sino para incluirlos son sensibilidad y afecto en un proceso difícil por el que pasaran todas las personas involucradas en la perdida.
Como recomendación para que un niño pueda desarrollar un duelo sano es: no mentirle ni engañarle sobre la perdida, no ocultar tus propios sentimientos de duelo por la presencia del niño, dejar que el niño participe en los rituales de despedidas si el desea, respetar su propio ritmo, dejar que exprese sus sentimientos a su manera…
Perder a alguien querido es uno de los eventos más doloroso y difícil en los que nos podemos enfrentar, tanto en los adultos como en los niños. Buscar ayuda profesional puede ayudar a llevar un proceso de duelo de forma más fácil y constructiva.
El autor es Psicólogo, Mención Psicología Clínica y Mención Psicología Industrial, procedente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Recinto San Francisco. Actualmente se encuentra en el proceso formativo de la maestría en Psicología Clínica en el mismo recinto académico. Pueden contactarlo al correo Edwinjs0126@gmail.com











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